Un me gustas despacito, no sabe igual que un me gustas con deseo,
un abrazo tuyo es más épico que el cielo, pero con un sol de tus besos, muevo al mundo entero.
Un me faltas susurrando, es peor que un te recuerdo gritando,
un olvido tuyo es no apreciar lo tanto que te he amado,
volar cometas en el aire de primavera es contar la compañía tuya de princesa
y soñar con tus sueños en mis sueños, me transitan al edén de tus sorpresas.
Un Te Quiero completito, no es más que un Te Amo en pedacitos,
un Te Amo en pedacitos, no es más que un Te Amo, siempre, pues siempre te necesito.
cuando olvidemos mencionarnos, recordemos estas rimas,
y entonces recobraremos nuestra vida en tiempo y con total alegría...
... Hoy tuve una visión, cuando en un viaje de negocios, al estar en la estancia del hotel donde tuve la reunión, volteé la vista y vi la postal más hermosa que la madre naturaleza nos pueda signar. Con la marea coronando un paisaje de calma y consuelo, de esperanza y fe en la vida, ternura y azúcar para el futuro... Vi el climax, los Campos Elíseos que te entregaría en el futuro, cuando me des el "acepto" El lugar es un Castillo en el Mar, en donde su principal actividad es organizar ceremonias de unión y de amor en la costa del océano... Al mirar dicha imagen, no pude evitar pensar en ti, en tus besos y en tus labios, en darte un fuerte abrazo frente a todos, frente a las olas y las gaviotas, y decir Te Amo, tan fuerte que ensordeciera hasta al más retirado de la playa... El último día que nos vimos, me escribiste un cuarto de carta y en ella mencionaste que te diste cuenta de muchas cosas, pero no concluiste, releí por mil millonésima ocasión la misiva y aun sigo con la inquietud de saber a qué te referías... Y hoy me vuelvo a preguntar, qué había de mi, que te pudiera gustar, qué hay en mis palabras que te pudieran enamorar, qué hay en mis recuerdos que te puedan mantener... Y luego me doy cuenta que todo lo tienes tú, y no te lo llevaste, yo te lo entregué para que lo conservaras como evidencia de lo que pudo y no existió, como una señal que de perpetuidad a futuras generaciones del más hermoso amor que jamás existió... Que cuando voltees al Mar, y mires ese castillo, que algún día lo encontrarás, tengas un segundo de mi... Para tu pensar.
Héctor Eduardo.
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