Y me dejaste con la marea de sensaciones en el acantilado de todo este vacío. Todo un holocausto de emociones, saberte para perderte, reconocerte de nueva cuenta solo para que me dijeras adiós, sin importar un poco lo que uno es como persona, lo que uno siente y lo que uno se plantea de vida, de sueños y expectativas.
Me siento como un ladrón de sueños, como un malhechor que tiene como pecado amarte tanto, y solo agacho la mirada mientras tu te vas ¿Por qué me insistes en no insistir? ¿Por qué me atrapas en sentir de nuevo tu indiferencia, la hiel que demuestras a este, tu siervo, que solo se vanagloria a si mismo de haber probado de tu miel, y haber caído sucumbido en tu adicción.
Esto no puede ser, vuelvo a la etapa de la negación, vuelvo a la carga de sofocarme en la avalancha del escenario de tu olvido ¿Con qué libertad me lanzas a los leones? ¿Cómo has podido olvidarme de facto, cuando tú antes me pediste que nunca te olvidara y no lo he hecho y no lo haré?
Fue agridulce saber de ti, fue placentero cruzar caracteres, cruzar ápices binarios entre tus deseos y mis temores, entre mi fantasía que viste y calza tu nombre y el miedo y rechazo que lleva mis formas y mis pasos... Estoy dispuesto a esperar la nada, a esperar el infinito de tu tiempo, la calamidad de mi sordera y cegada hambruna de ti, de tus palabras y tus abrazos. Luego de aguantar tantas distancias, puedo soportar otra más de tus distantes aclaraciones, puedo dejar de insistir en no insistir, puedo dejar de cuestionarme lo que no me había cuestionado... Y lo que quieras contra lo que yo quiera, no lo quiere nadie, solo quien no ha querido... Y yo he querido mucho, pero sé que en algún momento, todo pasará... Y sin embargo, ya pasaron los meses, pero no pasas tú.
Héctor.
Thursday, May 26, 2016
Friday, May 20, 2016
Solo te Pienso.
No encuentro qué decir, con el telón de esta tragicómica obra de ficción, me he quedado sin manuscritos que relaten mis iliadíticas idealísticas historias... Mejor me guardo la última sílaba de mi acervo de líneas para pescar alguna palabra de tu diccionario, en donde me he pasado de largo cada definición que conjure tu nombre, tus ojos y tus labios.
Cuando nos besamos en exceso, sin parar, faltaron los besos y sobraron las ideas, sobraron los estigmas y la intensidad que arrebata y asusta, sobro cerebro, pensamos de mas! y hasta el día y momento en que escribo esta carcomida línea, no hemos procesado y dejado de pensar, sería mejor solo amar, sin pensar tanto; en lo planeado, en lo olvidado, en lo que cierne la ilusión y ensalza la esperanza... en tus besos, con esta diarrea de palabras y una verborrea de conceptos, con anemia de acciones e inanición de esos mismos besos.
No te pienso cuando puedo, por lo general, la mayor parte del día me sostengo pensando en tus días o en tus noches, en tu compañía en el seno de mis emociones; en el cuadrante de mis distancias, pero siempre condenado a amarte aunque hayas olvidado que debías olvidar olvidarme... Solo te pienso sin parar.
Y siempre te pienso Mar y siempre anhelo un día de estos o de aquellos, poder vivir tu regreso.
Héctor.
Cuando nos besamos en exceso, sin parar, faltaron los besos y sobraron las ideas, sobraron los estigmas y la intensidad que arrebata y asusta, sobro cerebro, pensamos de mas! y hasta el día y momento en que escribo esta carcomida línea, no hemos procesado y dejado de pensar, sería mejor solo amar, sin pensar tanto; en lo planeado, en lo olvidado, en lo que cierne la ilusión y ensalza la esperanza... en tus besos, con esta diarrea de palabras y una verborrea de conceptos, con anemia de acciones e inanición de esos mismos besos.
No te pienso cuando puedo, por lo general, la mayor parte del día me sostengo pensando en tus días o en tus noches, en tu compañía en el seno de mis emociones; en el cuadrante de mis distancias, pero siempre condenado a amarte aunque hayas olvidado que debías olvidar olvidarme... Solo te pienso sin parar.
Y siempre te pienso Mar y siempre anhelo un día de estos o de aquellos, poder vivir tu regreso.
Héctor.
Tuesday, May 17, 2016
Cartas.
No alcanzo a distinguir el horizonte, se ha nublado desde que te marchaste, se ha vuelto confuso y con poca línea visual. Debe ser por la falta de alcance que tiene mi mirada, no que va, no es la mirada, no es el rango visual o los efectos de mi cada vez más avanzada edad, es simplemente por la falta de tu claridad, por la presencia que hoy en día es ausencia; por tu emotiva carta de despedida, inconclusa, tan magnifica, tan elocuente y perfecta, porque al quedar sesgada del total de sus líneas, me has dado píe a que yo la concluya, a que le termine las oraciones restantes y que ensaye sus posibles finales; en verso o en rima, en soneto o en forma de cuento, de mil formas y en ninguna quizás, como tenga mi estado de ánimo, en los momentos de dicha y en los momentos de extrañarte más.
Esa carta es mi pasaporte a la dicha, es mi horizonte con claridad, es mi brújula que me guía en esta veda de tus palabras, en este canal que solo recorre un sentido y que me deja afónico de tanto gritar tu nombre Mar, de tanto pronunciarte como un acontecimiento lejano, como un milagro que me sucedió solo una vez, como una sola oportunidad divina de cruzar las puertas del cielo y encontrar tu semblante y tu deslumbrante sonrisa dándome la bienvenida. Esa carta es sinónimo de tu ternura y mi audacia, de tu cariño y mi ingenio, de tu entera filantropía con mi corazón y las veces que te dije que eres mi amor, es porque el recurso del amar está en mi, todo en mi y para ti... Solo que mis cartas no llegan a tus ojos y mis líneas se extravían en el mar de nebulosas horas en el tiempo... Mis cartas, mis escritos se pierden en la naturaleza de su existencia, pero mi amor, mi devoción por ti por tu persona, por quien eres y por todo lo que has representado desde aquel noviembre venti cuatro en que te conocí, no se nubla, no se borra; podrán haber muchos horizontes y nubarrones, pero este sentimiento de amor y tristeza, de devoción y eternidad, no se nublará nunca, aunque pasen otros cien días más.
Héctor
Esa carta es mi pasaporte a la dicha, es mi horizonte con claridad, es mi brújula que me guía en esta veda de tus palabras, en este canal que solo recorre un sentido y que me deja afónico de tanto gritar tu nombre Mar, de tanto pronunciarte como un acontecimiento lejano, como un milagro que me sucedió solo una vez, como una sola oportunidad divina de cruzar las puertas del cielo y encontrar tu semblante y tu deslumbrante sonrisa dándome la bienvenida. Esa carta es sinónimo de tu ternura y mi audacia, de tu cariño y mi ingenio, de tu entera filantropía con mi corazón y las veces que te dije que eres mi amor, es porque el recurso del amar está en mi, todo en mi y para ti... Solo que mis cartas no llegan a tus ojos y mis líneas se extravían en el mar de nebulosas horas en el tiempo... Mis cartas, mis escritos se pierden en la naturaleza de su existencia, pero mi amor, mi devoción por ti por tu persona, por quien eres y por todo lo que has representado desde aquel noviembre venti cuatro en que te conocí, no se nubla, no se borra; podrán haber muchos horizontes y nubarrones, pero este sentimiento de amor y tristeza, de devoción y eternidad, no se nublará nunca, aunque pasen otros cien días más.
Héctor
Monday, May 16, 2016
Aunque no nos podamos ver.
Puedo pasar por semanas o décadas enteras, sin que mantengas rastro de mi existir, la última vez tardamos treinta y tres años sin vernos, bueno, treinta y tres para mi, tan solo diecinueve tuyos... El tiempo que he hilado sin parar en tratar de encontrarle fin a los puntitos que brillan en el cielo por la noche, intentando contar cada surco de cielo oscuro, plateado con la bóveda pálida de estrellas, y su luna menguada destilando llanto con solo unos cuantos pellizcos de melancolía y tristeza.
Intento contar más estrellas y no logro enfocar mi vista en ellas, solo concibo recordar el sofocón en mi vida cuando nuestro primer beso, el morder apasionadamente tus labios, cayendo en el deseo, cayendo en lo prohibido que es dictado por quienes no se han besado, por quienes no han degustado la exquisita delicia de tu aliento, empalagándome para toda una vida, convirtiendo mis ansias locas de ti, en un celibato de emociones en donde la única presencia en mi vida, será tu ausencia, tu espacio, sin ti... No sé qué hacer después de que te conocí, no sé si volverás o yo iré, no tengo tanta imaginación, y mucho menos tanta fe, pero me guardo la ilusión, para acercarme a tu paraíso, de eso estoy seguro.
Despacio y sin apuro, con calma sazono en mi mente tu desnudez, tu playa entera, tu mar, mi Mar, tus caderas y su oleaje ajetreado, tus pechos y su agitado respirar, tus besos y mis besos, tus manos en mi cuello, y cada palabra que de aquella noche guardo para sacarla y entregártela como ofrenda, como tributo en agradecimiento por haberme concedido el honor y el placer de amarte tanto, de tanto que te amo, aunque no te pueda ver... Aunque no me puedas ver.
Héctor.
Intento contar más estrellas y no logro enfocar mi vista en ellas, solo concibo recordar el sofocón en mi vida cuando nuestro primer beso, el morder apasionadamente tus labios, cayendo en el deseo, cayendo en lo prohibido que es dictado por quienes no se han besado, por quienes no han degustado la exquisita delicia de tu aliento, empalagándome para toda una vida, convirtiendo mis ansias locas de ti, en un celibato de emociones en donde la única presencia en mi vida, será tu ausencia, tu espacio, sin ti... No sé qué hacer después de que te conocí, no sé si volverás o yo iré, no tengo tanta imaginación, y mucho menos tanta fe, pero me guardo la ilusión, para acercarme a tu paraíso, de eso estoy seguro.
Despacio y sin apuro, con calma sazono en mi mente tu desnudez, tu playa entera, tu mar, mi Mar, tus caderas y su oleaje ajetreado, tus pechos y su agitado respirar, tus besos y mis besos, tus manos en mi cuello, y cada palabra que de aquella noche guardo para sacarla y entregártela como ofrenda, como tributo en agradecimiento por haberme concedido el honor y el placer de amarte tanto, de tanto que te amo, aunque no te pueda ver... Aunque no me puedas ver.
Héctor.
Wednesday, May 11, 2016
Una Legua de Amor.
¿Seré de piedra? No, no lo soy; no lo soy, porque siento desde que te siento, porque extraño cuando, amada mía, extraño desde que tengo el divino regalo de haberte palpado, de haberte abrazado, de haber rozado tus labios con los míos, de haber ensayado mis líneas obtusas inspirado en tu llana mirada, en tu profunda sonrisa, cautivo de tus cautivantes ademanes, y siendo solo un ciervo de tu conciencia.
No, no soy un artefacto articulado, soy mucho más, soy aquel que sostiene la mirada, enjugada en la lágrima que no corre, con solo escucharte invocada; soy el que se hiere a si mismo cuando sale lastimado con la salpicada escaramuza que representa conocer tu extensa existencia; si, soy mucho más, soy el que llueve cuando acampó en tus muslos y los besó, el que tomó tus muñecas mientras apresaban mi nuca, acercando más y más mis labios a los tuyos... Soy una legua de amor, soy un millaje de recuerdos y un estribo de sin sentidos.
Si, si, una legua de amor, todo un basto camino muy sinuoso en el que se soportan muchas quimeras, muchas sensaciones de tanto amar, de tanto venerar tu presencia como si fueras una compleja fábula que se cierne en mis cabales y contra corriente te delimito los confines de las fronteras de mis pensamientos y mis inviernos con sus respectivas primaveras.
...A veces he llegado tan lejos sin ti, pero vuelvo la vista, sigues perteneciendo a mi costado, sigues dibujando esos caracoles eternos, sigues con tu lonchera en esa crepa que nunca antes probé, hasta que probé un poco de ti, mantienes tu constante soliloquio intentando convencerte de tus acciones; sigues estando en ese reducto universo repetitivo haciendo las mismas actividades, una y otra vez, tus mismas sacras manías que tanto me cautivaron y me pillaron desprovisto y con la guardia baja, pero que tanto amé contemplar, entretenido, entusiasmado, intrigado, enamorado...
Entre tantas leguas de amor, vivo en el encierro de preferirte más que a nada en este mundo, aunque solo sea tu recuerdo no favorito del gran amor que destilamos en aquella cabaña once cero uno... en solo una noche, antes de comenzar a vivir...
Héctor.
No, no soy un artefacto articulado, soy mucho más, soy aquel que sostiene la mirada, enjugada en la lágrima que no corre, con solo escucharte invocada; soy el que se hiere a si mismo cuando sale lastimado con la salpicada escaramuza que representa conocer tu extensa existencia; si, soy mucho más, soy el que llueve cuando acampó en tus muslos y los besó, el que tomó tus muñecas mientras apresaban mi nuca, acercando más y más mis labios a los tuyos... Soy una legua de amor, soy un millaje de recuerdos y un estribo de sin sentidos.
Si, si, una legua de amor, todo un basto camino muy sinuoso en el que se soportan muchas quimeras, muchas sensaciones de tanto amar, de tanto venerar tu presencia como si fueras una compleja fábula que se cierne en mis cabales y contra corriente te delimito los confines de las fronteras de mis pensamientos y mis inviernos con sus respectivas primaveras.
...A veces he llegado tan lejos sin ti, pero vuelvo la vista, sigues perteneciendo a mi costado, sigues dibujando esos caracoles eternos, sigues con tu lonchera en esa crepa que nunca antes probé, hasta que probé un poco de ti, mantienes tu constante soliloquio intentando convencerte de tus acciones; sigues estando en ese reducto universo repetitivo haciendo las mismas actividades, una y otra vez, tus mismas sacras manías que tanto me cautivaron y me pillaron desprovisto y con la guardia baja, pero que tanto amé contemplar, entretenido, entusiasmado, intrigado, enamorado...
Entre tantas leguas de amor, vivo en el encierro de preferirte más que a nada en este mundo, aunque solo sea tu recuerdo no favorito del gran amor que destilamos en aquella cabaña once cero uno... en solo una noche, antes de comenzar a vivir...
Héctor.
Saturday, May 07, 2016
Realidades.
La realidad es que ansiaba mucho conocerte; contrastarte bajo la pálida luna que nos platea las sienes, y puedo sentir dicha de haber tenido la oportunidad de intercambiar lenguas, de cruzar sonrisas y pellizcarnos la piel con pinzas, como felinos que se acurrucan para darse un acuse de vida, para emprenderse de feromonas de alegría...
La realidad es que no te olvido, y no te olvido por mediados de mayo, casi a la vuelta de tu esquina, como gendarme divisando esa silueta, tan pequeña y tan cautivadora, tan titánica y vertiginosa, como un volcán, como un tulipán, como mis anhelos y como mis recuerdos que siempre te materializan rondando mi día y extrañamente extraviada, estando pero no estando, como recuerdo pero siendo el presente menos exacto... como oda de poesía, siendo solamente el tercer acto para bajar el telón y quedarme sentado en la silla.
Realmente suspiro de bruces y con las manos cubriendo mi rostro, con los espasmos de lo logrado entre tus labios, de haber cursado tu materia y haber reprobado; con la maestría de idolatrarte aun estando relegado, y de saber que en mi realidad, has sido la causante de que hoy vuelva a amar... Mar.
Héctor..
La realidad es que no te olvido, y no te olvido por mediados de mayo, casi a la vuelta de tu esquina, como gendarme divisando esa silueta, tan pequeña y tan cautivadora, tan titánica y vertiginosa, como un volcán, como un tulipán, como mis anhelos y como mis recuerdos que siempre te materializan rondando mi día y extrañamente extraviada, estando pero no estando, como recuerdo pero siendo el presente menos exacto... como oda de poesía, siendo solamente el tercer acto para bajar el telón y quedarme sentado en la silla.
Realmente suspiro de bruces y con las manos cubriendo mi rostro, con los espasmos de lo logrado entre tus labios, de haber cursado tu materia y haber reprobado; con la maestría de idolatrarte aun estando relegado, y de saber que en mi realidad, has sido la causante de que hoy vuelva a amar... Mar.
Héctor..
Wednesday, May 04, 2016
Mitos.
Y ya se fueron los fríos de enero, y llegaron las flores de mayo... Como dice la letra de la canción, he aguantado a lo macho, y siempre te llevo en el corazón...
He pensado mucho en ti, he visto alguna que otra foto tuya y tu recuerdo viene a mi, se apodera de mi ser, de mi conciencia y toma posesión de mis impulsos, luego me abraza el silencio del hueco que aun existe en mi corazón, ese hueco que delinea tus ojos, tus hombros, tus delgadas manos, tu cálido aliento, el marrón de tus labios y tu cintura que tanto aun quiero.
Los mitos existen, como ofrenda a las grandes vivencias y experiencias que existieron en los lejanos ayeres; los mitos tienden a exagerar, a manipular y a torcer la verdad, pero en este caso, eres la excepción que da certeza a la regla, pues cuando digo que no tengo aspiraciones posteriores a ti, es un hecho que tu eres el cielo que jamás volveré a tocar, que cuando digo que tu grandeza es equivalente a tu belleza y que esta pierde punto de medición, es porque el alcance de mis ojos se quedaron atrapados en el infinito de tu hermosura y más allá todavía; que cuando hablo de ti en tiempo pasado, colapso y genero la paradoja de que tú no te mides tiempo, pues eres omnipresente en mi vida, conjugando pasado, presente y futuro en un solo momento que es para siempre, que cuando digo que no volveré a amar nunca como te amo a ti, es porque mi alma sintió el velo y la brisa de tu alma, se conectaron para siempre, a pesar de que me creas lejano y etereo.
El mito más grande de mi vida lleva tu nombre Mar, lleva tus zapatos, tu morral y tus ilusiones; el mito más grande de tu vida, lleva cada línea de mis pasajes sin sentido, lleva mi corazón que ya no late, sino se mece esperando un beso tuyo; el mito más grande de nuestras vidas, es el gran amor que en una noche nos dimos, porque entre amar y amarnos existe un infinito de diferencia, porque amar es para cualquiera, pero amarnos, se dio, conspirando al sentido, revolucionando la teoría y amándonos para toda la vida.
Héctor.
He pensado mucho en ti, he visto alguna que otra foto tuya y tu recuerdo viene a mi, se apodera de mi ser, de mi conciencia y toma posesión de mis impulsos, luego me abraza el silencio del hueco que aun existe en mi corazón, ese hueco que delinea tus ojos, tus hombros, tus delgadas manos, tu cálido aliento, el marrón de tus labios y tu cintura que tanto aun quiero.
Los mitos existen, como ofrenda a las grandes vivencias y experiencias que existieron en los lejanos ayeres; los mitos tienden a exagerar, a manipular y a torcer la verdad, pero en este caso, eres la excepción que da certeza a la regla, pues cuando digo que no tengo aspiraciones posteriores a ti, es un hecho que tu eres el cielo que jamás volveré a tocar, que cuando digo que tu grandeza es equivalente a tu belleza y que esta pierde punto de medición, es porque el alcance de mis ojos se quedaron atrapados en el infinito de tu hermosura y más allá todavía; que cuando hablo de ti en tiempo pasado, colapso y genero la paradoja de que tú no te mides tiempo, pues eres omnipresente en mi vida, conjugando pasado, presente y futuro en un solo momento que es para siempre, que cuando digo que no volveré a amar nunca como te amo a ti, es porque mi alma sintió el velo y la brisa de tu alma, se conectaron para siempre, a pesar de que me creas lejano y etereo.
El mito más grande de mi vida lleva tu nombre Mar, lleva tus zapatos, tu morral y tus ilusiones; el mito más grande de tu vida, lleva cada línea de mis pasajes sin sentido, lleva mi corazón que ya no late, sino se mece esperando un beso tuyo; el mito más grande de nuestras vidas, es el gran amor que en una noche nos dimos, porque entre amar y amarnos existe un infinito de diferencia, porque amar es para cualquiera, pero amarnos, se dio, conspirando al sentido, revolucionando la teoría y amándonos para toda la vida.
Héctor.
Wednesday, April 27, 2016
Solo un Tiempo...
A veces me pregunto, si es que aun te acuerdas de mi; hay veces en que pienso que ha sido tan lejano lo nuestro, o lo no nuestro, que parece ser obra de un guión de ficción, algo que nunca pudo pasar, ni en el más mínimo acorde de los hechos que vivimos juntos, cada quien en su mundo, pero juntos.
Me dijiste tantas cosas, la gran mayoría de esas palabras, fueron miel que encendieron mis sentidos, que encendió mi corazón; me confiaste tus gustos, tus molestias, tus inquietudes y tus anhelos; en alguna ocasión te presumí la garnacha que comería, y tu reviraste arguyendo que esa no era tu comida preferida... Nos dijimos tantas cosas, lo de veinte años en tan solo treinta días; trasladamos la primavera sumergidos en medio del invierno y subimos la temperatura de tus manos con el frotar de la mías, como un ligero tallo, como un ligero roce... Como rozaste el alma mía.
Y de pronto llegó la noche, en la tiniebla espesa de no saberte más, con la burda esperanza de esperar a que te decidas a buscarme o ya entrado en resignación, plante la semilla de desaire que a todos nos da lo que nos ha quitado... Para mantener las fuerzas o aprovisionar fe, en raciones razonables, me notificaste que este distanciamiento sería solo un tiempo, y es en este tiempo que me he dado cuenta que es para siempre, no es un siempre por un tiempo, es un tiempo que es por siempre, en donde no te olvidaré... Aunque pasen días y días enteros sin que escriba mis líneas, ten seguro que no te olvido, solo guardo mis letras y palabras de ti, para sobrevivir a esta veda en que amo tanto a quien algún día me pudo amar.
Héctor.
Me dijiste tantas cosas, la gran mayoría de esas palabras, fueron miel que encendieron mis sentidos, que encendió mi corazón; me confiaste tus gustos, tus molestias, tus inquietudes y tus anhelos; en alguna ocasión te presumí la garnacha que comería, y tu reviraste arguyendo que esa no era tu comida preferida... Nos dijimos tantas cosas, lo de veinte años en tan solo treinta días; trasladamos la primavera sumergidos en medio del invierno y subimos la temperatura de tus manos con el frotar de la mías, como un ligero tallo, como un ligero roce... Como rozaste el alma mía.
Y de pronto llegó la noche, en la tiniebla espesa de no saberte más, con la burda esperanza de esperar a que te decidas a buscarme o ya entrado en resignación, plante la semilla de desaire que a todos nos da lo que nos ha quitado... Para mantener las fuerzas o aprovisionar fe, en raciones razonables, me notificaste que este distanciamiento sería solo un tiempo, y es en este tiempo que me he dado cuenta que es para siempre, no es un siempre por un tiempo, es un tiempo que es por siempre, en donde no te olvidaré... Aunque pasen días y días enteros sin que escriba mis líneas, ten seguro que no te olvido, solo guardo mis letras y palabras de ti, para sobrevivir a esta veda en que amo tanto a quien algún día me pudo amar.
Héctor.
Friday, April 22, 2016
Como Botoncitos...
Y cuando se quita sus lentes de botella, sus ojos son chiquititos, como un par de puntitos, como botoncitos que apenas se miran... Así te describieron, así te detallaron, como si yo no conociera el contorno tan hermoso de tus ojos, como si yo no hubiera perdido la razón ante tan bella y profunda mirada, como si no sucumbiera en los estragos de la agradable visión que recuerdo que profesaste, como si te tuviera aun en mi, como si me encontrara aun en ti...
Te quisieron pintar en mi mente, como si fueras acuarela, como si el borde que define tus formas fuera en pleno desconocimiento del mapa que guía cada cuadrante de tu cara, es tan arcaico creer que no te tengo grabada en el corazón, casi tan obsceno como considerar que a tan solo cuatro meses desde nuestra noche, yo hubiera perdido cada detalle de ti, cada rincón de tu intimidad, cada surco de tu anatomía, cada sazón de tu humedad.
Y es tan implícito que te ame tanto, aun en este tiempo fuera, que llevamos guardado, que el mismo amor que se eleva al cielo y genera llovizna en mi corazón, ha germinado en un jardín de girasoles de tu cabello, vistiendo tu cuerpo de mis caricias, y pintando retratos de tu pelo enramado en las rosas de la pasión que por ti siento en aumento, creyendo en tu regreso, labrando la epifanía que describe tu nombre y se embelesa en mis recuerdos que dibujan tu cara, que dibujan tus ojos, que aun brillan sin tus anteojos de botella, que me hacen recordar tu mar, que me hacen recordarte tanto Mar... Y me vuelvo marinero de tu costa y te conviertes en faro de mi proa, con aguas tranquilas, con futuros entrelazados, sin nosotros, con los dos, presentes en nuestras ausencias, pero siempre considerando a tus ojos, como la antesala y la puerta de mi amor.
Héctor.
Te quisieron pintar en mi mente, como si fueras acuarela, como si el borde que define tus formas fuera en pleno desconocimiento del mapa que guía cada cuadrante de tu cara, es tan arcaico creer que no te tengo grabada en el corazón, casi tan obsceno como considerar que a tan solo cuatro meses desde nuestra noche, yo hubiera perdido cada detalle de ti, cada rincón de tu intimidad, cada surco de tu anatomía, cada sazón de tu humedad.
Y es tan implícito que te ame tanto, aun en este tiempo fuera, que llevamos guardado, que el mismo amor que se eleva al cielo y genera llovizna en mi corazón, ha germinado en un jardín de girasoles de tu cabello, vistiendo tu cuerpo de mis caricias, y pintando retratos de tu pelo enramado en las rosas de la pasión que por ti siento en aumento, creyendo en tu regreso, labrando la epifanía que describe tu nombre y se embelesa en mis recuerdos que dibujan tu cara, que dibujan tus ojos, que aun brillan sin tus anteojos de botella, que me hacen recordar tu mar, que me hacen recordarte tanto Mar... Y me vuelvo marinero de tu costa y te conviertes en faro de mi proa, con aguas tranquilas, con futuros entrelazados, sin nosotros, con los dos, presentes en nuestras ausencias, pero siempre considerando a tus ojos, como la antesala y la puerta de mi amor.
Héctor.
Tuesday, April 19, 2016
Han Pasado Tantas Cosas.
Han pasado tantas cosas... Mis ojos se han secado, mi cabello he recortado en varias ocasiones, mi acento se ha vuelto mas pausado, los lugares por donde camino se han sumergido en nostalgia, las cosas que he vivido, como pensarte de madrugada, o el acordarme de ti en el almuerzo o en la cena, o las sonrisas y carcajadas que obsequio a un buen chiste o una buena broma... las palabras que te he escrito de devoción y ternura, de alabanza y tanto recuerdo, si, han pasado tantas cosas, menos tú.
Muchas veces te presentí, supe que algún día pasaría por alguien como tú, que te conocería y para siempre te amaría; siempre comprendí que no mucho duraría, siempre que pasan tantas cosas en tan poco tiempo, se vuelve todo tan 'intenso' y tan repentino, como un resfriado, como un mal del alma. He sido muy intenso en la vida, tú has sido un faro que ha iluminado la noche en que vivía, me has dado esperanza, de haberte encontrado una vez, creyendo que podré encontrarte otra vez y otra vez, siempre que te busque y siempre que te espere, siempre que te recuerde y siempre que te sueñe... Siempre te sé, siempre investigo en mi alma cada paso que das, cada escena que vives, cada momento de tu grandeza, cada decisión que tomas; en todas te sé, porque el alma, el corazón y la fe se entienden y se hablan por otra frecuencia, en otro canal de comunicación, en donde solo se conectan las emociones más intensas, las sensaciones de cariño y alegrías enteras... El verdadero amor.
En algunas mañanas me ha sucedido, que me siento a quererte escribir, que me pongo a un 'envío' de conectar un mensaje directo contigo, o que me detengo en la orilla del vértigo de presionar el último dígito de tu número de localización, pero siempre me detengo, siempre me colapso antes de contactarte, siempre me ofusco de anticipar tu respuesta, predispuesto a no saber y seguir en la miseria de tu ausencia, resfriado de no verte y por supuesto, de no escuchar tus palabras que tanto te caracterizan y te hacen tan única, una en un millón, sin duplicado, como te he dicho antes, como tú no han nacido dos mujeres... Y entonces borro el mensaje, o cancelo la llamada, y me pongo de pie, abandono el sofá y hago de la nada una distracción para simular que no te recuerdo, para asociarme al olvido como un traidor, aun cuando tanto me esfuerzo por olvidarte, que es por ello mismo que no te olvido.
Han pasado tantas cosas... Pero en mi tristeza, no has pasado tú.
Héctor.
Muchas veces te presentí, supe que algún día pasaría por alguien como tú, que te conocería y para siempre te amaría; siempre comprendí que no mucho duraría, siempre que pasan tantas cosas en tan poco tiempo, se vuelve todo tan 'intenso' y tan repentino, como un resfriado, como un mal del alma. He sido muy intenso en la vida, tú has sido un faro que ha iluminado la noche en que vivía, me has dado esperanza, de haberte encontrado una vez, creyendo que podré encontrarte otra vez y otra vez, siempre que te busque y siempre que te espere, siempre que te recuerde y siempre que te sueñe... Siempre te sé, siempre investigo en mi alma cada paso que das, cada escena que vives, cada momento de tu grandeza, cada decisión que tomas; en todas te sé, porque el alma, el corazón y la fe se entienden y se hablan por otra frecuencia, en otro canal de comunicación, en donde solo se conectan las emociones más intensas, las sensaciones de cariño y alegrías enteras... El verdadero amor.
En algunas mañanas me ha sucedido, que me siento a quererte escribir, que me pongo a un 'envío' de conectar un mensaje directo contigo, o que me detengo en la orilla del vértigo de presionar el último dígito de tu número de localización, pero siempre me detengo, siempre me colapso antes de contactarte, siempre me ofusco de anticipar tu respuesta, predispuesto a no saber y seguir en la miseria de tu ausencia, resfriado de no verte y por supuesto, de no escuchar tus palabras que tanto te caracterizan y te hacen tan única, una en un millón, sin duplicado, como te he dicho antes, como tú no han nacido dos mujeres... Y entonces borro el mensaje, o cancelo la llamada, y me pongo de pie, abandono el sofá y hago de la nada una distracción para simular que no te recuerdo, para asociarme al olvido como un traidor, aun cuando tanto me esfuerzo por olvidarte, que es por ello mismo que no te olvido.
Han pasado tantas cosas... Pero en mi tristeza, no has pasado tú.
Héctor.
Tuesday, April 12, 2016
No hay Tanta Distancia.
No hay tanta distancia como se ve, no existen tantas barreras como parecen; si algunas fuimos amigos, antes incluso de que te amara y te llorara, entonces sigamos siendo amigos, aunque los kilómetros nos separen y la desdicha inunde nuestra alma. Porque contigo, aun siendo mi amiga, detallaría cada alegría de la vida, haría un lienzo del cielo que respiras, un poema de la hebra del cabello que resbala de tu frente a tus mejillas y del rosa de ellos, haría la acuarela en que diario pintaría.
No existe tanto complejo como parece, no existe un espacio sin tu ser; si en cada respiro que emito, se me escapa un gramo de alma buscando tu sitio, y regresa siempre sin hallar nido. Porque cada pensamiento, cada sentimiento y cada vez que te recuerdo, en cada una de las mañanas, me viene a la mente tu fragancia, y revivo nuestra noche de amor; la noche en que me enamoré, la noche en que te extravié, la noche en que dejamos nuestra amistad, y la cambiamos por esta desazón, por esta desilusión...
No debemos temer, no debemos dejarnos para después, no debemos permitirnos olvido, si con las noches sin tu sonrisa es el más grande castigo, y aun así resisto sin ti, sin tus recuerdos, sin mi en cada uno de tus momentos; sin nada más que un sorbo de tus labios que llevo en la mochila, que llevo en mi bolsillo dentro de mi gabardina, pensando que tanto frío, es hielo de extrañarte, es la tristeza de no olvidarte, es la hiel de estas líneas que tanto resaltan tu esencia que tanto me cautiva, que tanto expresan tus ojos de poesía, que aun rozan tu piel... Aunque yo ya no tenga en mi vida nada de bien.
Héctor
No existe tanto complejo como parece, no existe un espacio sin tu ser; si en cada respiro que emito, se me escapa un gramo de alma buscando tu sitio, y regresa siempre sin hallar nido. Porque cada pensamiento, cada sentimiento y cada vez que te recuerdo, en cada una de las mañanas, me viene a la mente tu fragancia, y revivo nuestra noche de amor; la noche en que me enamoré, la noche en que te extravié, la noche en que dejamos nuestra amistad, y la cambiamos por esta desazón, por esta desilusión...
No debemos temer, no debemos dejarnos para después, no debemos permitirnos olvido, si con las noches sin tu sonrisa es el más grande castigo, y aun así resisto sin ti, sin tus recuerdos, sin mi en cada uno de tus momentos; sin nada más que un sorbo de tus labios que llevo en la mochila, que llevo en mi bolsillo dentro de mi gabardina, pensando que tanto frío, es hielo de extrañarte, es la tristeza de no olvidarte, es la hiel de estas líneas que tanto resaltan tu esencia que tanto me cautiva, que tanto expresan tus ojos de poesía, que aun rozan tu piel... Aunque yo ya no tenga en mi vida nada de bien.
Héctor
Friday, April 08, 2016
Hablar Entre Dientes.
Me gustaba verla hablar entre dientes, como mascullando ideas de amor que danzan en su cabeza... Era divertido charlar con ella, era lo más bello de la vida, era romper en jirones la monotonía de la vida y encontrar el mejor de los motivos, para ver escapar las horas, cual si fueran unos cuantos grumos, unos cuantos segundos.
Cuando ella hablaba para si misma, cuando ella habla para ella misma, era, es un espectáculo de primer mundo, un concierto que aun tengo fotografiado en mis ojos, es la opoteosis que me da el nirvana de sentimiento; es laurel que corona triunfal mi jornada en la vida... Verla hablando, en el soliloquio de sus desenfrenos, de sus ideas irreverentes, era estar presenciando una obra de teatro, con telón y bambalinas de sus actos, era la sucursal del cielo en esa oficina, era saber que la tenía a unos metros, y casualmente rozar su mano y su rodilla.
En sus discursos, en sus regaños, en sus anécdotas, en sus desahogos, verla completita, como una obra de Neruda, como un Cuadro de Van Gogh, empapada en palabras, salpicando amor, ilusionando a la ilusión, y haciéndome amarla, como hasta hoy, no la puedo dejar de amar... Y la amo más.
Verla hablar entre dientes, resultó ser la experiencia mas grande que jamás haya tenido, fue haberla amado y odiado por ser tan lejanamente cercana, por tener la felicidad de lo incierto en su presencia, por beber hasta la saciedad la miel que me daba su vida, improvisando con nuestras rutinas, ahogándome en el matiz de sus ojos que me hipnotizan, como Mar, como horizonte, como mi velo, como mi pasado, como sentimiento encallado... Como una embajada de sus instantes en mis recuerdos, como enamorarme de sus palabras vertidas al viento, como enamorarme de treinta días que la disfruté por entero, y entonces arrojarme al vacío de sus palabras que aun no olvido... Y me decretan que sigue extraviada, que sigue perdida.
Héctor.
Cuando ella hablaba para si misma, cuando ella habla para ella misma, era, es un espectáculo de primer mundo, un concierto que aun tengo fotografiado en mis ojos, es la opoteosis que me da el nirvana de sentimiento; es laurel que corona triunfal mi jornada en la vida... Verla hablando, en el soliloquio de sus desenfrenos, de sus ideas irreverentes, era estar presenciando una obra de teatro, con telón y bambalinas de sus actos, era la sucursal del cielo en esa oficina, era saber que la tenía a unos metros, y casualmente rozar su mano y su rodilla.
En sus discursos, en sus regaños, en sus anécdotas, en sus desahogos, verla completita, como una obra de Neruda, como un Cuadro de Van Gogh, empapada en palabras, salpicando amor, ilusionando a la ilusión, y haciéndome amarla, como hasta hoy, no la puedo dejar de amar... Y la amo más.
Verla hablar entre dientes, resultó ser la experiencia mas grande que jamás haya tenido, fue haberla amado y odiado por ser tan lejanamente cercana, por tener la felicidad de lo incierto en su presencia, por beber hasta la saciedad la miel que me daba su vida, improvisando con nuestras rutinas, ahogándome en el matiz de sus ojos que me hipnotizan, como Mar, como horizonte, como mi velo, como mi pasado, como sentimiento encallado... Como una embajada de sus instantes en mis recuerdos, como enamorarme de sus palabras vertidas al viento, como enamorarme de treinta días que la disfruté por entero, y entonces arrojarme al vacío de sus palabras que aun no olvido... Y me decretan que sigue extraviada, que sigue perdida.
Héctor.
Thursday, April 07, 2016
Bésame.
Si se puede, me quejaré de este dolor de espalda en este escrito; lleva ahí atorado, como pinchando la columna desde hace algunas semanas, creo que es el artero resultado de tanto tensar al espíritu para que no abandone mi cuerpo y se vaya al vacío, buscando un rastro de ti, buscando ver la posibilidad de al menos una vez más dibujar tu cara, y volver a saborear tus jugosos labios, besar tus exquisitos labios que fueron el vino que embriagó por siempre toda mi vida.
Bésame mucho, ese es el grito de mi cuerpo, que pide a feroces alaridos una dosis de tus besos, unas gotas de la miel de tus labios, que le calmen este dolor que no le permite moverse por completo. Si, bésame mucho, bésame tanto que nuestros labios se partan de tan encumbrada batalla, de tan titánico duelo de pasión y lujuria, de carne y deseo, de amor y sentimiento. Bésame más, como aquella vez, no, no como aquella vez, mucho más aun, bésame hasta que el cielo se caiga a pedazos, como cuando la luna asoma su nariz en el tintineo de las estrellas, en la curva de su menguante, que es igualito a tu perfil, a tus estrellas que estelan tus iluminados y bien formados ojos... Bésame, cual si fuera una taza de café o un poco de té.
Un beso como aquellos, curan cualquier padecimiento, un beso de sabor chocolate, con retoques de tu sazón, es el fomento que alivia la hinchazón de mi corazón; un beso en ayunas, o después de la merienda, entre comidas y sin beber, y con solo tus labios para probar, es ese, el exquisito manjar, como uvas que pienso aderezar, como recuerdos que pienso siempre recordar, como la esperanza de volverte a besar, que pienso en mis manos, en mis labios y en mi ilusión siempre recordar... Bésame en cielo con lluvia, bésame en aquellos lejanos años, bésame como nadie me ha besado, y te beso Mar, como nunca a nadie besaré, aun sin tus besos en mi costado... Así te amo!
Héctor.
Bésame mucho, ese es el grito de mi cuerpo, que pide a feroces alaridos una dosis de tus besos, unas gotas de la miel de tus labios, que le calmen este dolor que no le permite moverse por completo. Si, bésame mucho, bésame tanto que nuestros labios se partan de tan encumbrada batalla, de tan titánico duelo de pasión y lujuria, de carne y deseo, de amor y sentimiento. Bésame más, como aquella vez, no, no como aquella vez, mucho más aun, bésame hasta que el cielo se caiga a pedazos, como cuando la luna asoma su nariz en el tintineo de las estrellas, en la curva de su menguante, que es igualito a tu perfil, a tus estrellas que estelan tus iluminados y bien formados ojos... Bésame, cual si fuera una taza de café o un poco de té.
Un beso como aquellos, curan cualquier padecimiento, un beso de sabor chocolate, con retoques de tu sazón, es el fomento que alivia la hinchazón de mi corazón; un beso en ayunas, o después de la merienda, entre comidas y sin beber, y con solo tus labios para probar, es ese, el exquisito manjar, como uvas que pienso aderezar, como recuerdos que pienso siempre recordar, como la esperanza de volverte a besar, que pienso en mis manos, en mis labios y en mi ilusión siempre recordar... Bésame en cielo con lluvia, bésame en aquellos lejanos años, bésame como nadie me ha besado, y te beso Mar, como nunca a nadie besaré, aun sin tus besos en mi costado... Así te amo!
Héctor.
Wednesday, April 06, 2016
La Tarea y Esas Cosas...
Mejor hubiera elegido yo, así la últimas palabras que hubiéramos cruzado los dos, serían algo más de amor y menos casual, algo más espiritual, algo más osado y de mayor fuerza, como un verso no rimado o la proesa de una promesa escrita en una de mis prosas... Valientes líneas, un disparo a nuestra propia sien, toda una osadía retirarte del escenario, recitando esas líneas de desencanto, de distancia y quizás mucha tristeza, pero que siempre se debieron seguir.
Mientras tanto, seguiremos en medio de la tarea y esas cosas, seguiremos haciendo lo que se debe hacer, con la fuerza renovada y con la piel ya más entumida, descarapelada; olvidando el sabor de nuestros labios, retirando el volumen de tu voz y mis rítmicos suspiros al suspirar, contemplando tu rostro como un lejano recuerdo, como un nubloso pasaje que solo duró algunos días, pero que me marcó por dentro y para siempre, como siglos enteros, siendo apenas segundos, en donde hubo de todo y de todo nos faltó, en donde vivimos lo que no alcanzamos a vivir, y gozamos lo que jamás pudimos gozar, en una dimensión finita, pero sin principio ni final, en donde yo era el artista y en el lienzo dibujé tu leyenda, y tu nombre bordado en seda y papel crepé, ante los actos que nos marcaron y terminaron en aplauso de tan emotivo drama.
Persisto en la cuesta que lleva el olvido de tus rasgos, el deteriorar cada detalle que te hacen tan especial, tan única, una en un millón, y solo me da la asfixia por las bocanadas de aire que dejé cuando tu nombre en mil besos que te di, susurré... Siempre te pienso, siempre te extraño, háblame algún día, no importa cuándo, no importa que las cosas vayan mal, no importa si las cosas van muy bien, yo siempre querré hablar contigo, aun en el silencio del viento que no ulula, aun en el recuerdo de invocar mis palabras y mis consejos, siempre querré conversar con tu hermosa enciclopedia de virtudes y errores, porque soy exactamente eso, por que soy ese a quien tu pudieras llegar a amar...
Héctor.
P. D. Había puesto en mi pecho, un pequeño letrero que rezaba "Cerrado por demolición", y aquí me tienes, pintando las paredes y abriendo las ventanas, por si decides volver.
Mientras tanto, seguiremos en medio de la tarea y esas cosas, seguiremos haciendo lo que se debe hacer, con la fuerza renovada y con la piel ya más entumida, descarapelada; olvidando el sabor de nuestros labios, retirando el volumen de tu voz y mis rítmicos suspiros al suspirar, contemplando tu rostro como un lejano recuerdo, como un nubloso pasaje que solo duró algunos días, pero que me marcó por dentro y para siempre, como siglos enteros, siendo apenas segundos, en donde hubo de todo y de todo nos faltó, en donde vivimos lo que no alcanzamos a vivir, y gozamos lo que jamás pudimos gozar, en una dimensión finita, pero sin principio ni final, en donde yo era el artista y en el lienzo dibujé tu leyenda, y tu nombre bordado en seda y papel crepé, ante los actos que nos marcaron y terminaron en aplauso de tan emotivo drama.
Persisto en la cuesta que lleva el olvido de tus rasgos, el deteriorar cada detalle que te hacen tan especial, tan única, una en un millón, y solo me da la asfixia por las bocanadas de aire que dejé cuando tu nombre en mil besos que te di, susurré... Siempre te pienso, siempre te extraño, háblame algún día, no importa cuándo, no importa que las cosas vayan mal, no importa si las cosas van muy bien, yo siempre querré hablar contigo, aun en el silencio del viento que no ulula, aun en el recuerdo de invocar mis palabras y mis consejos, siempre querré conversar con tu hermosa enciclopedia de virtudes y errores, porque soy exactamente eso, por que soy ese a quien tu pudieras llegar a amar...
Héctor.
P. D. Había puesto en mi pecho, un pequeño letrero que rezaba "Cerrado por demolición", y aquí me tienes, pintando las paredes y abriendo las ventanas, por si decides volver.
Friday, April 01, 2016
Los Fríos de Abril.
Ya dejamos lejano a diciembre, y se ha adentrado la parte central de este año, han pasado muchos meses, muchas historias te he contado y no se siquiera si las has leído o ya me has olvidado... He escrito hasta sangrar la mano, he callado hasta irritar mi garganta de tanto que tengo por hablar, compartir e ilustrarte... Han sido solo unos meses, pero en medio de este frío de abril, han sido como cien años, como muchas historias embotelladas al mar, como muchas cuencas no visitadas, como un horizonte marcando nuestro rumbo entre los dos... Lejos, muy lejos uno del otro, muy lejano tu amor de mi amor.
Cada que escribo pensando en ti, Mar, tengo un extenso repertorio de ideas, de cuentos, de invenciones y verbo a granel, en abundancia y consumible; a veces me da por pensar, aunque salga muy mal herido, y dejo de sentir cuando solo pienso en ti, cuando solo siento entumidos los dedos, de tanto frío; frío proveniente del alma, frío que escalda al corazón, que nos entumece los dedos y que hace invierno a pesar de este abril.
Mis días están contados, estoy por terminar este ciclo aquí, en esta cortina de plástico, en esta quimera llamada trabajo, en este monótono agonizar, viviendo en el fondo, atrapado en este sótano, sin tener nada, más que el recuerdo de tu ayer, más que la aurora de tus cabellos, otroras cafés, más que el diluvio de tus besos de aquella noche, que parece que fue ayer.
No fue un acto de desconfianza, este frío no fue producido por culpa de la desconfianza, no, este frío es la calamidad surgida de mis penas, de pensarte y amarte como te amo, de añorar conocer un poco más la obra de tu teatro, de tener el boleto en mano a la función de tus encantos y perder la entrada justo al borde de tus peldaños. Este frío que es intermitente, pero arrecia más por las mañanas, es la ventisca que me sacude y me inunda de tus recuerdos, es el fruto que aun vive en la rama del ciruelo, es el augurio de seguir viviendo a base de tus recuerdos, es recordar que he olvidado la tonalidad de tus silencios y que tus ojos ya no reflejan a escondidas lo mucho que ya me estabas queriendo, pero que lo guardabas para ti solita...
Me quedo con este abril, con esta tristeza que llevo de bandera, con esta miseria que se antoja es mi estrella, pero con la tranquila convicción de que tu vida vaya en bien y felicidad, que mi lejanía sea el recuerdo de tu compromiso contigo misma por ser feliz, porque si yo no estoy en ti, es porque sin mi seguramente eres mucho más feliz que nunca más, pero si dejas la dicha y el encanto, entonces entro yo, para recordarte la sustancia de la felicidad, y el ejercicio diario de enamorarte y procurarte más, para que puedas amar y consigas mantener tu felicidad... Mientras tanto, me resoplo las manos, y calmo un poco más este frío sin ti, este frío de abril.
Héctor
Cada que escribo pensando en ti, Mar, tengo un extenso repertorio de ideas, de cuentos, de invenciones y verbo a granel, en abundancia y consumible; a veces me da por pensar, aunque salga muy mal herido, y dejo de sentir cuando solo pienso en ti, cuando solo siento entumidos los dedos, de tanto frío; frío proveniente del alma, frío que escalda al corazón, que nos entumece los dedos y que hace invierno a pesar de este abril.
Mis días están contados, estoy por terminar este ciclo aquí, en esta cortina de plástico, en esta quimera llamada trabajo, en este monótono agonizar, viviendo en el fondo, atrapado en este sótano, sin tener nada, más que el recuerdo de tu ayer, más que la aurora de tus cabellos, otroras cafés, más que el diluvio de tus besos de aquella noche, que parece que fue ayer.
No fue un acto de desconfianza, este frío no fue producido por culpa de la desconfianza, no, este frío es la calamidad surgida de mis penas, de pensarte y amarte como te amo, de añorar conocer un poco más la obra de tu teatro, de tener el boleto en mano a la función de tus encantos y perder la entrada justo al borde de tus peldaños. Este frío que es intermitente, pero arrecia más por las mañanas, es la ventisca que me sacude y me inunda de tus recuerdos, es el fruto que aun vive en la rama del ciruelo, es el augurio de seguir viviendo a base de tus recuerdos, es recordar que he olvidado la tonalidad de tus silencios y que tus ojos ya no reflejan a escondidas lo mucho que ya me estabas queriendo, pero que lo guardabas para ti solita...
Me quedo con este abril, con esta tristeza que llevo de bandera, con esta miseria que se antoja es mi estrella, pero con la tranquila convicción de que tu vida vaya en bien y felicidad, que mi lejanía sea el recuerdo de tu compromiso contigo misma por ser feliz, porque si yo no estoy en ti, es porque sin mi seguramente eres mucho más feliz que nunca más, pero si dejas la dicha y el encanto, entonces entro yo, para recordarte la sustancia de la felicidad, y el ejercicio diario de enamorarte y procurarte más, para que puedas amar y consigas mantener tu felicidad... Mientras tanto, me resoplo las manos, y calmo un poco más este frío sin ti, este frío de abril.
Héctor
Thursday, March 31, 2016
En Ausencia de mi...
¿Cuánto es de merecimiento?¿Cuánto es por causa o efecto? El final del camino me tiene sin ella, ya casi sin su recuerdo, como un oleaje, caminando juntos, en su ausencia, en la cercanía de su retirada presencia, como en un sueño, teniéndola, pero sin tenerla, sintiéndola como se siente al humo que sale de la chimenea, como sintiendo el carbón ardiendo y que quema, como respirando lo condensado de la mañana, lo abrumante del peso de las cobijas sabiendo que no la tengo a ella en medio de este viejo edredón.
Sin ella saberlo, he recitado muchas lágrimas de hollín que han oscurecido mis indumentarias ropas, juro que lo había sentido corazón, juro que antes de que ella y yo camináramos juntos, yo no había aun nacido, no había inhalado inspiración, y no había siquiera, siquiera aun pensando, porque hoy pienso en automático, y a ella, mi Mar, mi Duende, siempre la pienso, aun sin querer.
Tengo que limpiar cada huella de sus manos en mi piel, remover la arena hasta que la entienda perdida, hasta que la entienda como ausente y lejana, retirada y en el adiós. Espero que me perdone, que me perdone por pensar en ella, por haberme ido, por no haberla retenido, por no haber dicho lo que debí decir, que me perdone por quererla en demasía, por llorarla hasta dormir, por amarla hasta morir.
Aquí hay un corazón herido, en el infarto de la soledad, sin brazos para prensar, abrazando con el alma, libre como el aire que ella declama; de noche en su madrugada, hueco esperando que su clamor lo vuelva a llenar de amor... Aquí hay un alma que pena, un alma que arrastra su distante y mordaz esqueleto, que le pinta el rostro de colores a la vida, y le juega a la Catrina una careta de felicidad, pero que sigue en una lucha constante por sobrevivir el día a día, el pasivo que existe en su vida, el pasivo que existe en mi vida, pensando el aquí, pasando segundo a segundo, pensando en ella, viviendo el hermoso peligro que sobrepasa el terreno físico, y es el alimento que me hace equilibrar mi bien y mi mal, todo en su inspiración, en la inspiración de ella, junto a ella, y en ausencia de mi...
Héctor.
Sin ella saberlo, he recitado muchas lágrimas de hollín que han oscurecido mis indumentarias ropas, juro que lo había sentido corazón, juro que antes de que ella y yo camináramos juntos, yo no había aun nacido, no había inhalado inspiración, y no había siquiera, siquiera aun pensando, porque hoy pienso en automático, y a ella, mi Mar, mi Duende, siempre la pienso, aun sin querer.
Tengo que limpiar cada huella de sus manos en mi piel, remover la arena hasta que la entienda perdida, hasta que la entienda como ausente y lejana, retirada y en el adiós. Espero que me perdone, que me perdone por pensar en ella, por haberme ido, por no haberla retenido, por no haber dicho lo que debí decir, que me perdone por quererla en demasía, por llorarla hasta dormir, por amarla hasta morir.
Aquí hay un corazón herido, en el infarto de la soledad, sin brazos para prensar, abrazando con el alma, libre como el aire que ella declama; de noche en su madrugada, hueco esperando que su clamor lo vuelva a llenar de amor... Aquí hay un alma que pena, un alma que arrastra su distante y mordaz esqueleto, que le pinta el rostro de colores a la vida, y le juega a la Catrina una careta de felicidad, pero que sigue en una lucha constante por sobrevivir el día a día, el pasivo que existe en su vida, el pasivo que existe en mi vida, pensando el aquí, pasando segundo a segundo, pensando en ella, viviendo el hermoso peligro que sobrepasa el terreno físico, y es el alimento que me hace equilibrar mi bien y mi mal, todo en su inspiración, en la inspiración de ella, junto a ella, y en ausencia de mi...
Héctor.
Monday, March 28, 2016
Lo Más Difícil de la Distancia.
Bien dice el adagio "La parte más difícil de la distancia es no saber si te está echando de menos o si te está olvidando"... Y lo que más se teme es que ese sea mi talón de Aquiles, que comience a olvidar, a dar signos de desavenencias mentales, de pequeñas lagunas que la borren de mis sentidos... Aunque jamás podré olvidar sus besos y sus hermosos ojos, chiquititos, redondos y encobrecidos.
Nada es para siempre, ni la felicidad, mucho menos la desdicha, todo está en constante movimiento, en un cambio perpetuo. Lo que hoy es probablemente un pesar, quizás mañana sea solo un recuerdo de algo que vive en el interior de mi, de mis sentidos, de mis pensamientos... Pensamientos, ¿Pensar? No he hecho nada más que pensar; sin trasladar al plano real lo que retóricamente vive estrangulando mi pasado y mi presente ¿Cómo es posible pensar tanto sin actuar? ¿Cómo puedo dejar pasar a quien es el amor de mi vida, así como una ráfaga de viento, sin siquiera pestañear y alzarle la mirada para vernos a los ojos una vez más? ¿Cómo puede mi cobardía solo pensarla, una y otra vez, sin notar que gradualmente, su rostro se diluye de mi mente? ¿Cómo puedo dejarla de pensar, si mi pensamiento lleva siempre su nombre y me duele?
No sé, ando en proceso de renovar las ideas, de renovar los sentidos, de apuntar la brújula lo más alto que se pueda, para estar a la altura de sus sueños, alcanzarlos, desprenderlos y hacer un concierto de sorpresas en su vida, de renombrarla con atributos de gardenia, con estrellas de sacra hermosura... Con la sentencia en mi vida que de ella es, que a ella le pertenece y que perdurando por los años, y lo más difícil de la distancia, nunca podré, jamás olvidarla...
Héctor.
Nada es para siempre, ni la felicidad, mucho menos la desdicha, todo está en constante movimiento, en un cambio perpetuo. Lo que hoy es probablemente un pesar, quizás mañana sea solo un recuerdo de algo que vive en el interior de mi, de mis sentidos, de mis pensamientos... Pensamientos, ¿Pensar? No he hecho nada más que pensar; sin trasladar al plano real lo que retóricamente vive estrangulando mi pasado y mi presente ¿Cómo es posible pensar tanto sin actuar? ¿Cómo puedo dejar pasar a quien es el amor de mi vida, así como una ráfaga de viento, sin siquiera pestañear y alzarle la mirada para vernos a los ojos una vez más? ¿Cómo puede mi cobardía solo pensarla, una y otra vez, sin notar que gradualmente, su rostro se diluye de mi mente? ¿Cómo puedo dejarla de pensar, si mi pensamiento lleva siempre su nombre y me duele?
No sé, ando en proceso de renovar las ideas, de renovar los sentidos, de apuntar la brújula lo más alto que se pueda, para estar a la altura de sus sueños, alcanzarlos, desprenderlos y hacer un concierto de sorpresas en su vida, de renombrarla con atributos de gardenia, con estrellas de sacra hermosura... Con la sentencia en mi vida que de ella es, que a ella le pertenece y que perdurando por los años, y lo más difícil de la distancia, nunca podré, jamás olvidarla...
Héctor.
Antes de ti.
¿Me preguntaba qué había de mi antes de ti? No sé, creo que yo nací después de que te conocí, creo que respiré cuando inhalé tu interior y tu amor, y siento que antes de encontrarte, no había historia en donde yo hubiera amado como cuando te comencé a amar y me enamoré de tu corazón...
A través de estos días, de estas semanas y estos largos meses, con el pasar de las horas, con el pesar de los segundos, al transcurrir el longevo tiempo, me he sorprendido de saber que algún día conocí el cielo, de que fui un privilegiado en vida, por haber tenido la satisfacción de saber que existes, que hayas dejado huella en mi vida, que hayas cicatrizado mi piel, y descubrir que eres la brisa que aun respiro por las mañanas, saliendo de mis rutinas.
Entre tu vida y la mía hay mucha distancia, hay poca brecha, solo unas anécdotas y unos cuantos respiros. Entrado en la nostalgia, quedo deslumbrado por la magia que me da el recordarte, el tener la sensación, aun en mis brazos, de cuando te abracé, por el adictivo manjar que devoré cuando tus labios fueron parte de mi, de la pasión y deseo de reacio que detonaste a mi muerte espiritual y de las largas horas, bebiendo de tu taza de té.
Wow! Quedo impactado ante el retrato de tu recuerdo, quedo perplejo de pensar, Mar, que alguna vez te hice mía, aunque fuera solo en sueño y en el ocaso de mi cordura, y en la madrugada de mis deseos. Hermosa como la puesta solar, hermosa como nadie más, una en un millar, nadie como tú, nadie más a quien pueda amar igual.
Antes de ti en mi vida, no había la expansión de mi vista, no existía el cielo pues no lo acaricié nunca, hasta que tomé tus manos en las mías. Antes de ti, no hubo el tiempo, porque el tiempo corre en segundos en regreso al momento en que por vez última te vi, y antes de verte por vez primera, el tiempo fue creado a partir de tu primera vez que viste mi mirada queda, amándote en silencio y besando solo el aire de la silueta de tu cuerpo... Antes de ti, nada, antes de ti, no existía yo, no existía Dios, no existía mi inspiración, no existían estas palabras... Antes de ti, hubiera vuelto a esperar, para que llegaras y entonces volverte a amar.
Héctor.
A través de estos días, de estas semanas y estos largos meses, con el pasar de las horas, con el pesar de los segundos, al transcurrir el longevo tiempo, me he sorprendido de saber que algún día conocí el cielo, de que fui un privilegiado en vida, por haber tenido la satisfacción de saber que existes, que hayas dejado huella en mi vida, que hayas cicatrizado mi piel, y descubrir que eres la brisa que aun respiro por las mañanas, saliendo de mis rutinas.
Entre tu vida y la mía hay mucha distancia, hay poca brecha, solo unas anécdotas y unos cuantos respiros. Entrado en la nostalgia, quedo deslumbrado por la magia que me da el recordarte, el tener la sensación, aun en mis brazos, de cuando te abracé, por el adictivo manjar que devoré cuando tus labios fueron parte de mi, de la pasión y deseo de reacio que detonaste a mi muerte espiritual y de las largas horas, bebiendo de tu taza de té.
Wow! Quedo impactado ante el retrato de tu recuerdo, quedo perplejo de pensar, Mar, que alguna vez te hice mía, aunque fuera solo en sueño y en el ocaso de mi cordura, y en la madrugada de mis deseos. Hermosa como la puesta solar, hermosa como nadie más, una en un millar, nadie como tú, nadie más a quien pueda amar igual.
Antes de ti en mi vida, no había la expansión de mi vista, no existía el cielo pues no lo acaricié nunca, hasta que tomé tus manos en las mías. Antes de ti, no hubo el tiempo, porque el tiempo corre en segundos en regreso al momento en que por vez última te vi, y antes de verte por vez primera, el tiempo fue creado a partir de tu primera vez que viste mi mirada queda, amándote en silencio y besando solo el aire de la silueta de tu cuerpo... Antes de ti, nada, antes de ti, no existía yo, no existía Dios, no existía mi inspiración, no existían estas palabras... Antes de ti, hubiera vuelto a esperar, para que llegaras y entonces volverte a amar.
Héctor.
Thursday, March 24, 2016
Manos Frías.
Manos frías, como fomento de agua caliente a mis heridas... Un paño del ungüento de tus frías manos, son el necesario confort y el bálsamo que alivia la urticaria de tu distancia y tu cada vez más vago recuerdo. Soy un errante de la vida, soy un fugitivo de la alegría, soy un soldado de tu campo de batalla, soy la tilde que da acento y tono a tu nombre.
Manos frías como las tuyas, como tu estabilidad intelectual, como la mañana en la alboreada primavera, como la helada brisa matinal. Manos frías, que me encantó entibiar, que me apasiona acariciar, con su fina figura, con sus extensivas uñas, con su sensual danza al bailar en compás de tus palabras.
Manos frías, como agua de mar, como el fresco del manto de la ola que llega a la playa; como la nube que se condensa en llovizna y moja de claridad la tempestad. Manos frías que amo, manos frías que tanto extraño, cual seda que acaricia mis sentidos, cual nostalgia que me frota de alegría.
Con solo tomar tus manos, adquirí la sensibilidad de acariciar el cielo en mis manos, consumé la emoción de conjugarte en mi y para mi, de saberte mía, por el principio de que tus frías manos, hivieron de la emoción, el día en que te las besé... y sonreíste con ilusión.
Héctor.
Manos frías como las tuyas, como tu estabilidad intelectual, como la mañana en la alboreada primavera, como la helada brisa matinal. Manos frías, que me encantó entibiar, que me apasiona acariciar, con su fina figura, con sus extensivas uñas, con su sensual danza al bailar en compás de tus palabras.
Manos frías, como agua de mar, como el fresco del manto de la ola que llega a la playa; como la nube que se condensa en llovizna y moja de claridad la tempestad. Manos frías que amo, manos frías que tanto extraño, cual seda que acaricia mis sentidos, cual nostalgia que me frota de alegría.
Con solo tomar tus manos, adquirí la sensibilidad de acariciar el cielo en mis manos, consumé la emoción de conjugarte en mi y para mi, de saberte mía, por el principio de que tus frías manos, hivieron de la emoción, el día en que te las besé... y sonreíste con ilusión.
Héctor.
Tuesday, March 22, 2016
Desde mi Corazón... Con Amor.
No puedo negar cuánto es que te quiero, sería como negar el aire que respiramos, como abandonar la letra que vacío en tu nombre, en tu honor, en tu recuerdo. No puedo pensar un solo verbo, o un solo enunciado sin que se me venga a mi mente tu mirada expresando tus ideas, sin que un proceso de rutina, como el recordarte, se convierta en una catedral de sensaciones y el barroco de mis emociones... No dejo de creer, que desde mi corazón, desde la profundidad de este corazón que a tus píes late con más desenfreno y a ritmos acelerados, tenga tantos ensayos, tantas líneas, tantas composiciones que se inspiran en tu letra cursiva, en tus cabellos de cobre, en tus ojos de mar y en las finas manos que tienes para acariciar.
Desde mi interior, confino muchas alegrías a tu vida, con variables todas ellas, pero siempre en dicha, insinuando mil historias que desconozco, disimulando cada una de las caricias que nos dimos, olvidando el edicto de revocar al olvido en las sienes de la lejanía, en el arco de la futura esperanza, retomando ese mañana en donde tu excelsa majestuosidad de decore de todo lo bueno que hay en el mundo, para que tengas a bien, el bien, y que procures a la felicidad, como tu eterna compañera.
Desde mi alma, te cuento cada gota del mar, persiguiendo tu nombre, en el rocío salino del tono de tu hablar. Te confirmo absoluta Sirena de mis fantasías y la cristalina neblina que me entrega deseos y poesía, ventisca y bebida, sacío y calma para esperar que pronto regreses, a mi lecho, a mi lado, pendiente de tus mañanas, compartiendo cada palabra y fundiéndonos los dos, en solo una alma...
Héctor.
"Y no olvidemos que hoy es veintidós... Un mes más, desde que nos encontramos tu y yo... Los dos."
Desde mi interior, confino muchas alegrías a tu vida, con variables todas ellas, pero siempre en dicha, insinuando mil historias que desconozco, disimulando cada una de las caricias que nos dimos, olvidando el edicto de revocar al olvido en las sienes de la lejanía, en el arco de la futura esperanza, retomando ese mañana en donde tu excelsa majestuosidad de decore de todo lo bueno que hay en el mundo, para que tengas a bien, el bien, y que procures a la felicidad, como tu eterna compañera.
Desde mi alma, te cuento cada gota del mar, persiguiendo tu nombre, en el rocío salino del tono de tu hablar. Te confirmo absoluta Sirena de mis fantasías y la cristalina neblina que me entrega deseos y poesía, ventisca y bebida, sacío y calma para esperar que pronto regreses, a mi lecho, a mi lado, pendiente de tus mañanas, compartiendo cada palabra y fundiéndonos los dos, en solo una alma...
Héctor.
"Y no olvidemos que hoy es veintidós... Un mes más, desde que nos encontramos tu y yo... Los dos."
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