Y volví a saber de ti, cuando menos quería hacerlo; no quería saber de tus pasos, no quería saber de tus sonrisas y del retazo de tus ojazos. No deseaba concederle a mi consciencia, un dejo de tus diarios dilemas, quería partir la vida entera que sostengo en este cautiverio de tus rondas y tus diarios ajetreos, ignorando qué ha sido de tu vida, para así imaginar mis propios escenarios en que te tenga pintada como un aura divina, como un edén mágico en el que todo lo que encierra tu nombre, tus rumbos y tus anecdóticas tardes o mañanas, sean en el océano de tus misterios, que consagrando la máxima que reza, es mi adicción favorita.
Volví a saberte, para bien o para mal, me llegó un aroma del perfume de tus rutinas, me consideraron para compartirme qué es lo que haces de tu vida, cómo sobrellevas el mundo sin saberme y sin leerme, cómo has canjeado nuestra felicidad, a cambio del vértigo estéril de vivir diariamente en una automatización mecánica, como robot, como cadáver del amor, como un plástico de la emoción... como vivo yo.
Yo no quería saberte, no porque no te ame, por Dios, muchas veces, después de tanto y tanto tiempo, te he sostenido en mis garabatos, lo mucho que te amo, lo mucho que te venero y te pienso, y cuánto más te extraño; no, no quería saberte, por el hecho de que mi herida aun está en carne viva, porque mi alma aun se mantiene como un péndulo que oscila a la deriva, por lo mucho que dedico del día a pensar en qué será de tu día, y hoy que sé la respuesta a mi inquietante pasatiempo, enjugo que no tengo más en qué invertir mi desdicha, pues te sé, malogradamente, pero te sé, y eso me tienta, y eso me sofoca, me extrae mis instintos básicos, y me deja parado en medio de la avenida, en todavía más soledad...
Mi alabanza hacía tus besos, a tus hermosas formas y tus bellísimas facciones, no terminan aquí, solo que tengo que comenzar a re idear un nuevo esquema mental, para alinear la idea de saberte, aunque sea a cuenta gotas, y que me sepas ¿Cómo te convenzo de que no encontrarás a nadie en el mundo que te ame tanto como yo? ¿Qué acaso no te diste cuenta del gran clic que tuvimos los dos, que ambos somos el uno para el otro? ¿Qué somos dualidad, como la arena y Mar?¿Es tan complicado mirar al cielo y encontrar respuestas de las estrellas, de las nubes, de la luna o el sol? ¿Es tan abstracto el poder de mi amor, que no has podido encontrarle la forma al corazón que lleva mi nombre y a su vez tu nombre en una rodaja de miel y nuez?
Por lo pronto, me quedo en la vereda, en el llano de tus ajetreos diarios, en el sendero donde no sé si debo retroceder y seguir fingiendo que aún no te sé, o acudir ''casualmente'' y forzar una coincidencia en ti... No, no lo sé; mientras ubico mis próximos pasos, te confío que no he parado de escribir, que mi obra maestra ya está por la mitad, que si me he perdido de esta ruta de lectura, ha sido porque no he logrado sustituir el dulce que has dejado impregnado en mis labios, con tus exquisitos besos, y que si me encuentro a veces perdido, es porque he salido a la cruzada de hallarte en este camino, de encontrarte en mis mañanas, aunque seas solo una referencia y un dicho de quien te ha ubicado en el mapa de mis activos, y te ha borrado de la incertidumbre de mis eternos acertijos...
No quería saber de ti, pero cuánto agradezco a nuestro creador, y a quién me confío tu proceder de todos tus días, sea quien sea, fuere quien fuere, el poder saber de ti, aunque yo me encuentre perdido, buscándote y solo mi cuerpo articulado se mantenga en pose de vivo, y hoy sepa mucho menos de mi...
Héctor.
No comments:
Post a Comment