Thursday, March 03, 2016

Un Poco Fuera de Este Mundo.

No solo escribo, en ocasiones también escucho, también leo y disfruto de la nostalgia que me trae una hermosa balada, de la nostalgia de saber que en tres o cuatro minutos de buena música, te encuentro y te beso... En esta pieza se exclama lo mucho que fue lo poco de lo nuestro, explaya a la perfección los minutos en que nos perdimos el uno con el otro, los minutos que nos perdimos... fuera de este mundo...

Héctor.


Fuera de Este Mundo.

¿Quién te puso en mi camino?
¿Quién te dijo que aun estaba vivo?
¿Quién tuvo la brillante idea?
Con un corazón que ardía, por falta de compañía,
por tanta, tanta soledad.

Y me dijo que también estaba sola,
y abrí mis brazos y así le entregué la vida.

Y volamos, fuera de este mundo,
por un rato, me sentí seguro,
y libre como el pensamiento,
como para no volver.

Y se nos fue la noche entera,
entre besos y quimeras,
debajo de una luna llena,
y nos dijimos pocas cosas,
justo en lo que nuestras bocas,
quedaban libres para amar.

Y nos perdimos en la noche plata y negra,
y ahí comprendí que vivir vale la pena.

Y llegué a pensar que no era de este mundo,
tanto amor no se concibe en un segundo...

                FdV



https://www.youtube.com/watch?v=EzQAI0Ccb8o

Pienso en Ti...

Me gusta pensar en ti, desde que pienso... Qué atinada forma de comenzar unas líneas más, porque el derroche de placer, el gusto de saborear al dolor y la paz que da la inquietud de los segundos, de cada minuto que pasa, es pensar en ti, saber que mis conexiones neuronales tienen un contrato de exclusividad delineado únicamente con la estampa de tus nombres, con la hermosa cofradía de unirte en concepto y realidad, en recuerdo, teoría y futura posibilidad... De pensar en ti.

Pienso en ti, cuando ayuno antes de amanecer, antes de siquiera haber cruzado el umbral del primer pensamiento, lo primero que surge de mi mente es pensar en ti, es pensar como si estuvieras aquí, es pensar que estás allá, pero en realidad sigues aquí, conmigo; pensando en ti, logro crear senderos escritos, logro combatir el fuego que me calcina y derrumbar cualquier complejo de distancia y lejanía; pensando en ti, descubro de nueva cuenta el sazón de tus labios y tu paladar en mi boca, ese exquisito manjar que cuando probé terminé de desayunar.

Pienso en ti, a todas horas, en todo rincón y en toda situación, como validando la teoría aquella, la de la obsesión, pero solo con el proceso empírico de conceptuar tu menguada figura a contra luz del sol, yo encandilado y tu en retirada, a pasos veloces, a marchas forzadas, y aun así, sigo pensando en ti. Pienso en ti, cuando hablo, cuando río, cuando pateo un balón, cuando escribo, cuando me doy un pellizco para saber que estoy vivo, cuando rasco ese granito que dejó el mosquito, que saboreó un poco de mi interior, ese mosco se llevó un trozo de mi pensar en ti, y se lo llevó, mosco, devuélveme a mi amada, pues en esa ligera gota ella se encuentra pensada y adorada... Se la llevó, y se llevó su pensamiento, se lo llevó.

Pienso en ti todo el tiempo, es un arte de saberte, llenarme de tu aire, sentarme en el sofá a escribirte y soñar que me respondes con líneas y miradas; pensarte es descolgarte la luna y envolverla en papel celofán para regalarte un trocito de ella cada que te sientas mal, para que te des un respiro de luna y cubras las estrellitas en el cielo con tu luz y tu tenue tranquilidad, de esa forma puedo seguir pensando en que alguna vez, aunque fuere un poco fui amado por ti, mi luna, mi sol, mi cielo, mi viento, mi Mar....

Pienso en ti y me gusta pensar en ti, desde que pienso de verdad es que pienso en ti, solo en ti, solo en tus cabellos, en tus ojos, en tus gafas, en tu nariz, en tus oídos, en tu cintura, en tus besos, en tus manos, en tus pechos, en tus piernas, en tus muslos y un poquito arriba más... Pero más que en todo lo anterior, pienso mucho en tu espiritualidad, en tu esencia y en el vacío que deja tu silueta que no aparece en mi puerta y me deja con el bombeo de la sangre sin presión para articularme la vida, y pienso aun más en la falta que me haces para ser feliz, mi amor, mi amada en la que me encuentro alejado de tu corazón...

Héctor.

Wednesday, March 02, 2016

Platiqué de Ella...

Cuando pienso en el mes de marzo, por las tres primeras letras y su secuencia, me parece que la nombran a ella, parece que tendré treinta y un días para que cada que se nombre este mes, me venga el pantallazo de su mirada y su rostro por las mañanas...

...Hoy platiqué de ella en el almuerzo, bromeé un poco pensando en sus muecas, contemplé cada detalle de su hermosa mirada, desde los párpados, hasta los pómulos, desde sus pestañas hasta sus arqueadas cejas, con el toque de sol resplandeciendo desde su brillo hasta mi encandilada mirada.

En mi idilio de amores no complementados, en medio del restaurant, platique de ella, crucé anécdotas de cuando sus pies punteaban mi píe, y de cuánto la amé, por el solo simple hecho de ser, de cuántas veces cruzamos miradas compinches de nuestras vivencias guardadas, de cuando el diciembre nos nevó en esa alcoba y el otoño me retiro sus labios de caoba. Platiqué de ella, confirmé que mi sentimiento es amor verdadero, que es una melancolía de necesitarla en mi, para mi, junto a mi, pero entendiendo que ella tiene otras prioridades: como dijo Sabines, si ella no lo quisiera, ella me quisiera a mi; pero lo quiere y yo soy el mantel manchado en esta mesa, soy el cuadro descuadrado y la sal que amarga su dulce existencia.

Platiqué mucho más de ella, me devoré un par de platos de su recuerdo, añorando tener juntos esa merienda que nunca tuvimos, de ir a desayunar ese platillo que siempre le presumí y que en algún punto nos olvidó. Platiqué de sus finas manos, esas con dedos espiritualmente esculpidos en el arte de su fiel hermosura; platiqué de sus mejillas y su rubor, de su sonrisa y de sus labios, su grosor; de su sensibilidad a que le den un mordisco en su lóbulo, o que le encanta que le digan cosas bonitas; Platiqué de cuanto le encantaba el cuernito con jamón, o su café con sus tapas azules para darle el punto exacto de sazón. Describí como le acariciaba su cabello o le tomaba su pantorrilla, para surcar su piel por ese rumbo, por esos senderos... Tanto platiqué que no noté que los comensales miraban de reojo mi recital de palabras de enamoramiento, tanto platiqué de ella que no noté que la mesa se encontraba sola y solo con mi jorobado esqueleto, que solo me acompañaba el alimento y la bebida, que me embriagué con el licor de su lejanía, que me perdí en la gula de enunciarla y por lo tanto, todo mundo me juzgó por mi tristeza y el dejo de llorarla, en mi hora resquebrajada...

No me importó, seguí platicando de ella, aunque solo hubiera una sola persona que me escuchara, aunque solo fuera yo, quien la escuchaba, aunque solo sea yo, el que más en todo el mundo la ama...

Héctor.

Tuesday, March 01, 2016

Nuestro Vals...

¡Pum pum pum! Pega en la pared cada martilleo del constructor que de nuevo arregla el piso, ese golpeteo eleva la bilirrubina de mi cuerpo al máximo nivel... Es incesante, con ritmo de rito nocturno, pagano y con cinceladas de melancolía, de agudeza estomacal por el hambre de mal pasarse, por el delgado hilo de soportar la mañana entera, como hasta las dos del día, elevando la espiritualidad, disminuyendo la corteza cerebral, todo por querer aparentar mucha fuerza de voluntad.

Hablando de ruido, recuerdo el ruido de sus pasos en la duela del piso de aquella oficina, recuerdo cuando de improviso me levanté, la sorprendí cuando sus manos tomé, llevándolas a mis hombros y le propuse bailar, y bailamos, un vals mal entonado por mi, tarareando los sonidos desde mi garganta, tomándole su cintura y ella uno de mis hombros con su mano, y con la otra, tomando mi mano; bailamos, y la amé por completo, y la amé para toda la vida, y amé como más nunca antes hubiera amado, y detuve el tiempo, y en ese preciso y eterno momento de nuestra balada de amor, compuse todas las letras que desde siempre y hasta hoy destilo, le ensayé desde los píes hasta el filo de sus cabellos, conté cada una de sus pecas en la frontera de su nariz y sus mejillas... ah, sus mejillas, si les contara cuánto veneré ese espectáculo de  multicolores naturales, con esculturales pómulos y tonalidades sonrosados; y le maquillé sus sonrojadas mejillas de queso, si, hasta ese puntito rojo que siempre amenazaba a los demás, amenazante con armar una revolución en su armónica cara, y contemplé sus gafas, con su brillo conmensurando mi retina, y su curveada nariz, como imitando una luna nueva, tan bella, tan pálida, tan pacífica...  Y pasaron muchas horas, en las cuales le pinté en el pizarrín de la pared algunas leyendas de ternura, otras fueron escritas por ella, en otras ocasiones, mientras seguíamos en pausa, en medio de nuestro baile,  le dibujé una tortuga, pero sobre todo plasmé mis ojos en ese cuadro artesanal, para poderla siempre contemplar, aterrizado a sus píes... Y la amé aun más, todavía si se puede mucho más.

...Después el tiempo se recompuso, pasaron unos cuantos segundos y nos separamos, pues habíamos olvidado por entero el papel de no amarnos, de no querernos, nos salimos de ese libreto, por unos segundos, por unos siglos enteros, fue mi princesa y yo su galante caballero, fuimos felices para la eternidad... Retomamos la compostura, recordamos que no debíamos tentarnos, pues las consecuencias en ella serían enamorarse completamente de mi alabanza, y de pasar eso, nadie jamás hubiera separado nuestro beso, nuestro deseo, destruyendo al amor, porque el amor se queda corto, se vuelve concepto vacuo comparado con esa utopía que sobrepasa cualquier dimensión de amor, es mucho más, es Sol radiante para la humanidad... En el marco de ese vals, transcurrieron milenios mientras le adoraba, aprendí a amarla por completo, aprendí que jamás podría dejar de amarla y que siempre la llevaría impregnada en mi alma; descubrí que nuestro ritmo de píes es idéntico, y que entre ambos, somos dueños de dos píes izquierdos, que mi mano tomando su cintura es la sucursal infinita del cielo y que por siempre, la llevo, a pesar de mi enojo y mis negaciones, en mi pecho, pausada, en cautivo respiro, para briscar mis angustias, con un mojo de su brillo... Bailamos ese vals durante muchas vidas, durante muchas reencarnaciones, pero solo transcurrieron unos cuantos segundos, unas cuantas respiraciones... Y todo volvió a la normalidad... Al ayuno de nuestro vals.

El piso que martillean, lo que pudo ser la plataforma para nuestro vals.


Héctor.

Ruuuuuuunnnn ruuuuuuuuunnnn, ahora es el ruído de una sierra eléctrica y lo que queda del día...


Monday, February 29, 2016

Nueva Forma de Pensar...

He encontrado un nuevo nicho a la gran luz con la que ella ilumina cada una de mis mañanas. Es un nuevo estilo de pronunciarla, es invocarle, pero a escondidas, como perdiéndome en el espesor de sus colinas, considerando su vasta lejanía y levantando el brindis celebrando su pródiga existencia.

... Hoy la volví a pensar, como resultante de ver una chivita loca, atravesarse en mi camino, un poco más y no cuenta más un día en ese mismo camino, pues saltó de su barda, como si estuviera loca, como si estuviera contenta, como si estuviera loca, como si estuviera muy contenta... Pero se dirigió hacía mi; y me sorprendí y me detuve, me frené en seco, me estrellé en contra de la inercia, como delatando las leyes universales de la física, de continuar un ritmo que en principio no lleva inicio, solo para bajarme del vehículo y acariciar a esa chivita; y en sus berridos y sus relinches, se me acercaba ¿Y no debería dejar de seguirme? ¿Qué no se supone que deben tener cautela, la misma que la madre naturaleza les ha concedido?

Solo dije entre el murmullo del viento, por estar en un paraje lejano, en la soledad del campo, exclamé entre dientes, como platicando con el pequeño cabrito "yo sé de alguien que sería muy feliz de acariciarte y escuchar tus gritos, pequeño, regresa al corral porque te van a atropellar". Sensación jamás antes vivida, invocarle cuando no debía pensar más en ella, como jugarreta cruel de la vida, trayéndome una experiencia que haga vivirla, abrazando solo el espacio vacío de su cuerpo, y tomando la nada, el aire en donde soplaría el mover de sus dedos y su mano acariciando mi mano.

Le regresé a su lugar al pequeño animalito, y creo que en el contacto con las pequeñas grandes cosas, es como puedo suturar esta costura, que por principio de cuentas, lleva su nombre tejido, pero cuando mi nueva forma de pensar se contrapone con la de sentir,  conlleva un conflicto existencial, que no me deja ni avanzar ni retroceder, solo quedarme a la mitad; como esa chivita, como esa cabrita que no sabía ni a donde ir. Tan identificado en matiz, como en situación, en medio de la nada, como me encuentro yo, esperando que un buen día, ella llegue a mi estancia varada, detenga su marcha, se acerque a mi, me tome entre sus manos, y me lleve a un refugio, en donde pueda siempre permanecer con bien, en sus brazos y con feliz porvenir...

La Pequeña que casi me hace recordarla...



Héctor.

Calamidad Primaria.

Ya no escribiré más poesía, y no podrá volver su rostro hacía el lado opuesto de mis escalofriantes rimas, ni podrá conversar con mis ritmos de palabras, solo contará de quien le regalaba ofrendas de lealtad y alguna que otra cosa rara, como una bufanda desgastada.

Me desdibujo en la torrencial neblina de esta mañana, pensando que mis actos son de buena voluntad, pero que no he pensado en nada que no sea en su calmado andar, tan quedo, tan pausado, como ganándole el respiro al tiempo, al segundo que llega en el tormento de la soledad.

Y es cuando creo que siempre está pensando en lo que no pienso para pensar que pensé en ella, y vuelvo al origen de la calamidad primaria, de pensar en ella, luciría más sencillo, un vestido engalanando su presencia, con un acto de vida en las muertes nocturnas que confronto para renacer con las mañanas, recordando su mirada, acompañarme en las noches y descubrirle que solo es mi almohada... Porque pensarle es remover las entrañas, es expulsar las víceras de la angustia de que puede ser que exista, pero yo confronte negación de olvidarle y siempre pensar el rumbo de sus escualidos pasos.

Mejor retomaré la lira,  tensando las cuerdas de mis emociones con rozar su rostro, y contribuir un poco más a que no me nombre, agregando unos centavos a la discordia de que aparente, de que disimule que no le escribo, olvidando que en la esquina de su casa, me dejó alguna vez... Y no le pensaré, y tanto no le pensaré, que le pienso en este momento, y me vuelvo, para escribir otra vez.

Héctor.

Sunday, February 28, 2016

Extracto del Grafito Desgastado.

Me alegra que el sol haya  salido después de tantas horas; me alegro que los árboles se estiren como quien sale de la cama; me alegro de que los carros tengan gasolina y yo tenga amor; me alegro de que este sea el día veintiséis (o tal vez dos) del mes; me alegro de que nos hayamos muerto.

Me alegro de que haya gentes tristes (como yo), como esa muchacha que podría quererme, si no quisiera a otro. Me alegro del bueno de Dios, que me deja alegrarme.

¡Tilín, Pirrín! Yo estoy alegre: quiero hacerlo todo. No emborracharme con este vaso de tequila, sino curar tu alma. Pararme de cabeza para que rías, sacarte la lengua para que te aprietes la barriga.

Te muerdo por debajo de la oreja, te ensalivo el pezón izquierdo, y sé que estoy cerca de tu corazón, ciertamente.

Mira, día: Vamos a ser buenos amigos (por favor). No daré nada a nadie. Seré generoso; me arrodillaré en una esquina y extenderé mis manos abiertas. Que me den un centavo del sol, el hombre que pasa, las niñas que van a la escuela, y hasta las viejecitas que vienen de la iglesia. Quiero ser bueno, como el que acaba de salir de la cárcel.

¡Salud, esqueletos!

JS.

Saturday, February 27, 2016

Me Acostumbraré a no Saberte (Carta Final)

Febrero de dos mil diez y seis.

Mar;

Sin duda alguna paso por un momento de mucha soledad, sin embargo estoy muy seguro que aprenderé a procesar cada segundo en que no estés conmigo, a pesar de que duela hasta el hueso, convencido estoy que lo mejor que puedo hacer, es retirar mi 'pluma' de tu nombre y con ello, dejar en el completo encierro del entierro del pasado cada uno de nuestros besos... Me ha quedado claro que no fui más que un tropiezo en tu altiva vida y que no signifiqué más que solo un error, una equivocación producto del licor... Demasiado bello que una belleza tuviera sus ojos en mi.

Tengo una úlcera estomacal, producto de tanta angustia, pocos lo saben, pero me consume poco a poco, como beber sorbos del cáliz de hiel que te merma la vital vida y me tiene con las pulsaciones sin un ritmo o compás adecuado. Muero de angustia, al tenor que tengo que mentir tu nombre, para que no se manche tu sagrado nombre, como ha querido ser manchado por no sé quién... Es cuando decido que lo mejor es que no sepamos jamás más del otro, aunque me duela el corazón, aunque me quede sin alma, si hoy te extraño a mares, mañana mucho más te extrañaré.

Está es mi última Carta, es el epílogo de esta hermosa quimera; nunca creí que fuera a terminar de golpe y sin aviso, pero esto es lo mejor, más no puedo decir, solo que sabes en dónde estoy y cómo estoy, si deseas conocerme de nueva cuenta, yo te conocería otra vez, sino en esta vida, quizás en alguna otra, pero en algún punto del horizonte, cuando el atardecer anide en tus ojos, comprenderás que el verdadero y único amor en tu vida, lleva mis nombres y tus apellidos, que siempre, por más que pasen las noches y las mañanas se lleven su espesura, existirá en tu corazón y en tus pensamientos un rincón para recordar mis caricias y mis besos, y cuando ello pase, es cuando me haya acostumbrado a no saberte y me sorprenda de saber que me extrañes, así como yo siempre, por los siglos de los siglos te extrañaré y te amaré... 

Te deseo de corazón el mundo para ti, Guadalupe... El hombre que tanto te ama y que hoy deja su tinta descansar.

Héctor Eduardo.

P. D. Nunca Olvidaré, olvidar, olvidarte.

Friday, February 26, 2016

Extracto de mis Nostalgias.

Me cuesta tanto adivinar tu voz, que sostengo que solo te escucho cuando pienso en tu bella cara... Dicen que cada lectura que uno consulta debe dejarnos algo de aprendizaje, un conocimiento nuevo o al menos una lección que aplicar a la vida; lamentablemente mis escuetas palabras o líneas poco aportan al mundo exterior, a tu mundo Mar, solo le dan un vehículo de desfogue a mis incomprendidos sentimientos. Mis penas a cielo abierto, con constelaciones de emociones, son cometas de amores, ante la aurora boreal de tus ojos que me allanan el firmamento entero.

Me he dejado llevar por la corriente que arrasa en tu marea; he querido ponerte rosas azules en tu pelo, junto al lazo del interminable hilo que se desgaja de la madeja de tus labios, y he alcanzado la confirmación de tu credo, todo esto obrando en el pensamiento de tus actos y tus diarios momentos... Recuerdo con finura de detalle, la entonces plácida modulación de tus palabras, con un dejo de chiqueo en cada pronunciamiento de tu boca, con voz de niña emberrinchada, pero con un tenue confort de ser la melodía que cautiva mis sentidos y exporta mis buenos hábitos del olvido, en donde cautivos desvanecen de desavenencias, de empalagarme con el dulce sazón del timbre de tu voz y en donde como si apenas fuera hoy, coincidieran mis oídos con escuchar cada susurro tuyo, hablándome quedo, calmadamente invocando mi tranquilidad, mientras tomas con tu mano mi mano, y sosiegas mi fe con la intensidad que en ti emana.

Quién diría que significarías tanto, jamás creí que amara tanto a quien llevara tus nombres, Guadalupe, tan cotidiano encontrar en millares la pronunciación de tu nombre, y hoy distingo entre el tumulto al ser más deslumbrante que lleva ese nombre; y me confieso, en total asombro y contra todo lo que en principio habría creído, un Guadalupano desde el núcleo de mi corazón, hasta el hormigón de mi coraza. Porque escuchar tus nombres, enunciados y pronunciados en cualquier sitio, en cualquier lado, son la nieve que enfría la caldera que llevo en el pecho, es el bálsamo que cura mi ansiedad, es el antihistamínico de tus ausencias, y la cortisona que cura la inchazón de no tenerte.

Evoco un fragmento de tanto echarte de menos, de segregar del extracto de mis nostalgias en ti, un poco de tus cualidades, y vaya que si tienes cualidades, pues adicional de ser la mujer mas hermosa que jamás hayan visto mis ojos, de quien estoy perdidamente enamorado, tienes atributos y cualidades poco comunes, pero que te engrandan cual titán ante los mortales... Lo he dicho y lo reitero, eres una en millones, como tú no hay dos mujeres en el mundo y eso es sin dudarlo, lo que me hace extrañarte como un poseso enamorado, como un nostálgico de tu aroma... Como el ensayista de tus cronologías, que me hacen amarte más y más... Te vivo todos los días, aunque todos los días muera por vivir para ti.

Héctor.

Wednesday, February 24, 2016

Nuestro Hilo Rojo (Carta No. 8)

En Cualquier momento en que lo leas...


Mar, esperando que te encuentres bien.


Destinado de la leyenda, la del hilo rojo, la que reza que es el que conduce el camino de las personas que están destinadas a unirse, a encontrarse, a saberse siempre; me he encontrado con el hilo en mi meñique, solo que no le destino su rumbo, no le encuentro el fin a ese hilo... Puede estar enredado, quizás y muy probablemente así lo es, o bien en su estirada tensión, el fino hilo está a un solo jirón de ceder, convirtiendo en cenizas todas mis caricias, toda mi vida... Trayendo el diluvio del sol que solo se percibe desde tu orilla, en el puerto de tu persona, con la rosa azul que tengo para entregarte, pero que jamás verá la luz de tu luz, sin siquiera desenmarañar mi camino de ti.

Blando mi espada para cortar las fibras de ese hilo, quiero desligar cualquier pensamiento de mi ofuscada mente de la conexión de tus sentidos, solo encamino mis pasos tratando de adivinar el rumbo que lleva la fina línea que te lava la cara en mi taza de té... Con la calma de no gritar y de mucho amar, con la intensidad de la pasividad te confieso una vez más que te echo de menos, como sé que en algún momento, si llegaras a leer este cuento, también me extrañarás, aunque sea en la espera de la intuición de tu planeada felicidad.

Tengo el hilo desfogado, como esperando que tu rumbo prodigue la guía a al menos una de sus hebras, para embonarle a su espalda que se joroba con el viento que le araña, y le vuelve la cara a la deriva. Habrá pasado el tiempo y gente,  y el almacén de tanto llanto que he guardado en los anaqueles de mis días, se torna en el tornasol de las paredes huecas de mi corazón, esperando volver a escuchar el ritmo de tu respirar; considerando, ya en la lejanía, alguna vez volver a leer  de tus ocurrencias y criticar las curveadas y abstractas formas del compás de tu letra... Y que el hilo sea cortito, por el estrecho camino que distancie mi guía de tu corazón.

Se han suscitado muchos eventos, muchas verdades se han estrellado contra mi, como toneladas de nieve han aplastado mi fe, han empujado devastándome... Las debilidades que merman mi fuerza las escondo en uno de tus gorros, en tus sombrero que marcan la poesía de tus movimientos, y entonces recuerdo que debo olvidar al olvido de tus momentos; cuando he olvidado lo que debía olvidar es cuando más te recuerdo, busco explicaciones para nunca más regresar al fracaso del uno para el otro, a este acto teatral fallido, cual comedia triste con final distante me aleja y me pierde, me trae a ti y me ha arrebatado de golpe para extraviarme en el surco que deja la nieve que hasta el hilo que nos junta se ha empecinado en rasgar.

Borra todas las caricias que han dejado mis manos en tu piel, mis dedos en el contorno de tu cara y las muecas dibujando tu sonrisa por mis gracias en ti. Pues a pesar de que tienes tres cuartas partes de mi vida entre tus manos, a pesar de que te entregué mi piel en cada roce que nos dimos, tengo las huellas digitales de tu piel en el corazón... Ya no es raro que te escriba y no contestes, ya no sería raro que no me leas y de mi no te acuerdes, que me hayas borrado de tu aire amor, que no hilvanes en conjunto mis nombres por temor a equivocarte y que en el infinito del horizonte Mar, me prendas y me arrojes en alta mar.

Erraré en diversos rumbos, caminaré diferentes destinos, seré un vagabundo de tus besos, pero el hilo rojo que no nos une, estará al pendiente de que se dibuje  en tu dedo, apuntando a mi extremo para cumplir la cabal promesa de entregarte cada suspiro entero, en nombre del amor que siempre te profeso...

De corazón vuelvo la vista al cielo deseando que la felicidad se apropie de tu ser, esperando que de ella hagas tu fiel inquilina y que te encuentres con la dicha de saber que en mi, siempre tendrás a quien te ame con pureza y bondad, pero sobre todo, con todo el amor del mundo para otorgar.

Que siempre seas feliz, Mar...

Héctor Eduardo.

Tuesday, February 23, 2016

Besos Olvidados...

Se me puso flaco el aire, pues no te puedo respirar, y la tormenta que trae la lluvia no tiene a quien mojar, mientras sigo solo pensando en ti, en tus besos, en hacer el amor con nuestras palabras y con miradas, en tomar el mordisco de tus labios y tus suspiros, como mi alacena para sobrevivir el mes entero en ayuno y en veda de ti.

Te entrego todo un paraíso de amor, de saber darle valor a tu respirar, a tu calor, a tu abrazar, darle gracias a Dios porque tu felicidad viva en mi lecho, juntos en el mismo techo... Si en el olvido, te olvidas de pensar para olvidarme, y con mi mirada, alguna madrugada te escaparás con la promesa de un porvenir, en el cual los dos juntos vivir.

Entrego la extrañeza del mar en tu profundidad, en el misterioso tormento de tu ansiedad, buscando mi calmar, en el coma de mis septiembres, pensando solo en los noviembres de tu respirar, colmado de las nadas, solo sabiendo tu vana lejanía y la costumbre de brindar el luto de tus besos olvidados...

Deteriorando mis líneas y cada vez acercándome al final de afinar mis renglones, soportando todo, dejándote lo que pude haber sido ante tus píes, mi pensamiento amando tu rostro cuando sonríes; tu libertad, tu sobrante te lo adeudo, hasta tu respirar... Cueste lo que cueste, te dejo todo de mi, lo que fui y lo que seré... Amando tu recuerdo y tus labios, tus manos y tus palabras, tu grandeza y todo lo que se me olvide, todo y mucho más... Llévate mis besos que me dejaste, te los cambio de nuevo por los tuyos que no he olvidado, y que siempre me enjugan su exquisita lluvia con sabor a cereza y perfume de frambuesas... Mis besos olvidados quedan en la religión de tu nombre, esperando que pase su cuaresma, para tu pronto regresar.

Héctor.

Monday, February 22, 2016

Segundo mes Después de ti...

Veintidós de febrero... Un día más desde aquel nuestro día; o un día menos, que sobrevivo sin el placer de tu compañía... Un día me arrodillé ante ti, y entonces fue que descubrí tu luz, descubrí la generosidad de la vida en concebirte a ti como ninguna.

Se cumplen dos meses desde que abrimos los ojos al mundo, desde que aprendimos que jugar con fuego puede causar quemaduras y heridas de por vida, perpetuas, que se expanden en el ardor de la piel por no tocarte, que cercenan cada fina percepción de la vida, como algo bonito, y se entrama en la historia de tu mirada fuera de mi vista. Dos meses desde que decidí amarte, desde que considero tu persona el centro de mi universo, desde que te toqué el cielo con mis manos, y sentí a la sangre correr por mis venas, en donde bailamos un vals en el silencio de nuestras olvidadas caricias.

Y después de todos estos días, evoco cada segundo en que he respirado sin ti, pero he absorbido cada rastro de tu aroma, aun sin que estés a mi lado; y no sé si me voy o si llego cada que aparece tu retrato en mi mente, me disuelvo entre calor y frío, al punto que hasta confundo mi almohada imaginando tu cuerpo de Sirena, y tus ojos, esos tan pequeñitos, como dos luceros, bonitos y queridos, adornados por esas gafas que deslumbran mis ideales y los convierten en madejas de tus edictos, de tus escritos que dejas a medias... como me has dejado a mi.

Nuestra historia, desde que se fundó, aquel lejano veintidós de diciembre, no ha terminado de cuajar, está en el proceso de la cocción, pero le faltan los ingredientes principales en este amor, que es el abyecto camino de regreso en la calamidad de mi sentir, y el condimento de tu alegría, que enfoque los matices en mi vida, prodigando de esa manera tanta dicha de saber que soy tuyo y siempre lo fui... De pensar que en algún páramo del tiempo, fuiste mía, y en un futuro también lo serás... Como bien rezaste cuando pronunciaste al tiempo, diciéndome que solo el tiempo lo dirá...

Héctor.

El Camino de tu Amor.

He recorrido muchos labios para llegar a tus besos, he caminado muchos senderos, para llegar a tu cuerpo, he desterrado muchos fantasmas, para alcanzar la cima de tu cielo, he navegado en muchos mares, para encallar en tu puerto.

He amalgamado el itinerario de tus manos, contabilizando la belleza de cada uno de tus dedos y pronunciándome en el vértigo de sus cadenciosas formas de escultural aurora. Guardando en mi inventario,  cada onza de tu peso, todo forjado en mármol y granito, como arte de Picasso y pintura de Van Gogh, como murales que confrontan mi enajenación, mi admiración por el estambre de tu piel, por las delicadas facciones de tus muñecas... Quisiera jugar con ellas y hacer jirones en el aire, acompasando tus manos en las mías, dibujando en el vacío, el lienzo de nuestros corazones.

En el inventario de tu hermosura, encuentro alegría en dar un poco del enfoque de tu vida, mientras me encuentro en la alta mar de tu mirada, y soportando la alegría de conocerte, y aunque no sea primavera respirar el polen que en ti habita, mi Sirena, confundirme con tu sonrisa de perfume y en un beso contigo fundirme, mientras me salves de hundirme, a tu cuerpo quiero unirme.

Vivo en la total alegría, de tener imaginación sin medida; de soportar la humedad que ha dejado tu rastro en mi vida, con beber de tu río y hacer de tu laguna un manantial del perfume con tus caricias.
Te amo más que el amor mismo se ha amado, te amo tanto que el verso sale sobrando, te amo como quien nunca ha amado, te amo tanto que no sé cómo se ama en este estado sin tus besos... Soy tan feliz por amarte tanto, que me deprimo por la ausencia de mi amor en tus labios...

Héctor.

Sunday, February 21, 2016

Poema de poemas.

Este cada que lo leo, pienso absolutamente en ti... Desafía todo lo que siento por tu persona, por tus recuerdos y por tu noble y grata existencia... Mi duendecita.

Poema XVIII -

Aquí te amo, aquí te amo. 
En los oscuros pinos se desenreda el viento. 
Fosforece la luna sobre las aguas errantes. 
Andan días iguales persiguiéndose. 

Se desciñe la niebla en danzantes figuras. 
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso. 
A veces una vela. Altas, altas estrellas. 

O la cruz negra de un barco. Solo. 
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda. 
Suena, resuena el mar lejano. 
Este es un puerto. 
Aquí te amo. 

Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte. 
Te estoy amando aún entre estas frías cosas. 
A veces van mis besos en esos barcos graves, 
que corren por el mar hacia donde no llegan. 

Ya me veo olvidado como estas viejas anclas. 
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde. 
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta. 
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante. 

Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos. 
Pero la noche llega y comienza a cantarme. 
La luna hace girar su rodaje de sueño. 

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes. 
Y como yo te amo, 
los pinos en el viento, quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.

Pablo Neruda

Si te Volviera a ver (Carta No.7)

Veintiuno del mes del amor... Del mes en que me perdí.


Hola Mar;

En la presente misiva, primero que nada, deseo saludar a tu recuerdo, deseo extenderle un fuerte abrazo a tu fatigada fragancia que perfuma cada una de mis mañanas, cuando me detengo y medito un poco sobre tu ahora, sobre tu hoy que vives cada día... Deseo darte un fuerte abrazo a ti, querida mía. 

Nunca antes pensé en qué sería lo primero que haré si te volviera a ver, sinceramente, diría que sería darte ese afectuoso y emotivo abrazo, tanto te prensaría en mi cuerpo y pudiera tener consecuencias de hospital... Pero ya, en la certeza de mi ahogada existencia, creyendo conocerme un poco, preciso que no sabría que hacer, me colapsaría y entraría en un coma inducido; de felicidad, de nervio, de temor, de frío y calor... me colapsaría de ti.

¿Por qué aseguro mi reacción en caos ante tu presencia? Sencillo de explicarlo, porque he entrenado tanto tu ausencia que ante la madeja de palabras para pronunciarte estando aquí, frente a mi, la sangre me subiría de golpe al corazón y mi mente entraría en crisis, orbitando mis ojos fuera de tu enfoque y en el estadío de reiniciar mi sistema nervioso central. Toda esta sintomatología, a causa derivada de tanta expectativa de volver a verte, de tanto desear ese momento, pero a su vez, tanto temerlo, porque sin saber el motivo del encuentro, mi mente dramaturga se iría por el pasaje oscuro y encendería las velas de la precaución... Cuando no alcanzo a dimensionar que eres luz, siempre luz y no hay espacio en ti, que habite para dar un momento de sombras.

... En este periodo, del celibato de tus ojos, he aprendido a ver cosas distintas, he magnificado que la vida sigue su rumbo, a pesar de las dolencias del cuerpo y de la mente, he comprendido que todo lo que pasa, pasa precisamente en este momento, siglos de siglos y solo en el presente ocurren los hechos, solo en el presente ocurres para mi.

Lo que es una realidad, es que si te volviera ver, te festejaría todos tus argumentos de vida, no apartaría mi mirada de la tuya mientras hablaras, tomaríamos una nieve del sabor que tu prefieras y caminaríamos sin dirección, hacía la nada, hacía el todo, escuchando tu historia y reconociendo de nuevo tus caminos. Si te volviera a ver, me encontrarías un poco cambiado, con una tos de cigarro de tanto inhalar tu ausencia en ayunas, y con un congestionamiento nasal de tanto contener el llanto desde tu partida... Notarías un grisáceo más pronunciado en mi cabello, señal de las angustias auto infligidas y un dejo mayor de seriedad que me ha conquistado, el reto total a vencer por parte mía.

Si te volviera a ver, te llevaría a recorrer la playa, caminar sobre la arena, mientras la olas nos mojan los píes, en su entramada lucha por conquistar tierra, pero regresando siempre por su propia senda... Presentaría a tus caracoles con los caracoles que ahí aniden y veríamos el atardecer enfocados en platicarnos historias nuestras, de nuestro pasado, conociendo el posible futuro, aunque fuese por unos minutos... Y enamorarnos de nuestra mutua presencia.

Pero la realidad es que nuestro presente es el uno sin el otro, donde actualmente, en domingo, me siento a escribir para solo ver transcurrir los minutos y matar un poco más del día, para volver a enredarme en el trabajo, esa mediática distracción que sustrae momentáneamente mis pensamientos de ti, como placebo de mis recuerdos de ti, y así, sucesivamente, desde aquel ocho de enero hasta hoy veintiuno de febrero, ya han transcurrido cuarenta y cuatro días sin verte, todo un martirio de tiempo, toda una distancia tortuosa de sufrimiento... Como un abrir y cerrar de ojos, sin tener tus ojos de cielo mirándome por el reflejo del monitor, que acompasa las pulsaciones de mi vida.

Por ello es que toma mayor magnificencia el pedirte que tomes mi tiempo, porque tomando mi tiempo y mi vida, es como dejo mi melancolía, es como mi albedrío deja de ser esclavo de la libertad de pensarte y entramos en la fase de automatizar mis emociones y mis sentidos, solo esperando en que llegues a mi, y de ese modo ya no soñar más contigo, ya no fantasear en el mismo mundo, ya no estrellarme con la utópica fábula de tu amor para mi... Porque teniendo mi tiempo en ti, ya serás mi realidad y los sueños, las fantasías, las fábulas, todas las crearé en tu honor, las materializaré y serán nuestra vida para los dos... viviendo en absoluto amor.

Por último, te confirmo, que si te volviera a ver, y después del abrazo, ya sea en el amanecer o en el atardecer... No me cansaría de besarte hasta los píes entregándote todo mi querer... Hasta luego.

Héctor.

P. D. Si te volviera a ver... Te entregaría para siempre todo mi ser.

Saturday, February 20, 2016

El Mar y tu Marea...

Cuando pienso en la fragilidad del espíritu, me cubro en el abrigo de tu voluntad, que me cobija con tu recuerdo, me da calor y nos acerca en la chimenea de tu humedad... Planeo e intuyo tus ratos de amor, de la iluminación de tu luz, en el frío de mi oscuridad... Hago mil alabanzas pensando en encontrar tu camino, encontrando tu verdad, tu brillo y tu amor, y encuentro en tu suspiro, el aire condensado que emana tu olor...

Eres todo, eres la canción que yo necesito,  quien tiene mandato en mi corazón, mi helado de vainilla y el dulce en mi sazón. En ti conjugo el pasado dentro del futuro y al presente lo derribo, porque quiero siempre en mi tenerte y mientras te escribo, soy pertenencia de tu olvido. Me encierro en el paraje de tu cuerpo, pongo llave a la puerta de tu piel, quito el cerrojo de tu intimidad cautiva y agudizo mis sensaciones en tu miel. Cuelgo en el estribo de tus pechos, cada caricia de viento que exhalo de mis labios, beso hasta el último rincón de tu fino cuello, dejando la evidencia de mi pasión marcada, en tintes caoba, en contraste de rosas color carmín y aterciopeladas.

No quiero ver más ausencias de tu espacio en mi lecho, ya que tengo mi pecho extraviado en el lienzo perdido del retrato de tus anhelos. Cuantifico los recuentos de los daños que me han producido vivir sin ti tantos años, y se bifurcan con la dicha que me da encontrarte en mi ausencia física, solo en este plano astral, en donde te puedo amar.

Encuentro desvencijada cada palabra que tu nombre pueda llevar,  es por ello que recurro a señas y mímicas que solo tú entiendas, para no surcar de herejía tu recuerdo, para bañar de la pureza de mis manos, todo tu cuerpo y enterrar por vez primera, al fraguado olor del olvido y la desazón... El mar brindará con el vino de su espuma, por mi arena y tu costa, destilará olas cubiertas de frambuesas, estacionando su marea en tus mejillas, usurpando mi nombre y conquistando tus labios... Cuando alguna vez escucho la canción que necesito, me transmuto en lo que sea, y cuando apareces en mi horizonte... Me convierto en tu marea.

Héctor.

Friday, February 19, 2016

El Tiempo de los Dos.

Te encontraré en el viaje que tengo a través del tiempo... Te siento tan cercana, tan pegada a mi, que si te explico lo que somos, no alcanzaría el verbo entero para emigrarte cada grito en forma de palabra de lo tanto que tengo en mi de tu piel... Beso a beso nos dimos un respiro, hicimos una transfusión de almas en esa habitación, emprendimos el vuelo de tanto cariño y tanta pasión, como volando en el tiempo, recorriendo cada jilguero en su viaje de estación.

En tus recuerdos me traslado a nuestro breve tiempo, cuando aquel jadeo denunció que tus excusas son transparentes a mis ojos, cuando tu intranquilidad se sosegó con mis abrazos y cuando te pregunté tu años, eliminamos al tiempo de nuestro lienzo celestial... Al cabo de las horas, que no son otra cosa que el tiempo oscuro de tu ausente, bailamos una canción en esa alcoba, danzamos piel adentro de nuestros sentimientos, coincidimos al beso en el mismo encuentro, le presentamos la caricia a tu cuerpo y a mis manos tu deseo, intermediamos en un poco tiempo, entre un pasaje breve y el eterno momento... Nos amamos, pero por el tiempo, todo se fue al olvido, quedó en el despeñadero de la poca fantasía de solo pensar en ti, de la costumbre de ver el reloj transcurrir con su largo tiempo, sabiendo que no me quieres más... Que colgarás el teléfono si te llamo un día, dejando el silencio de mi cansado corazón, perdido en su anhelo por volver a escuchar tu hermosa voz.

Por ti dejaría al tiempo mismo, dejaría todo para hacerte feliz, al tiempo  lo encerraría en la soledad de la ciudad... Pareciera fácil olvidar, pero no es así, el tiempo inclemente como nadie, sabe que en la lejanía de tu vida, quien sabe que vida llevaré, pero siempre, dejaré un rastro del amor que te profesé en esta vida, en esa habitación, marcado con letras pequeñas, lo gigante que es tu amor... Mucha pasión encerrada en esos muros, mucho cariño diluyéndose en el tiempo, solo las hojas de los cerezos cayendo en mi parco cuerpo, como gotas de cascada goteando en mi piel, como llanto que rocío en tu ayer, contrastando con tu palidez que me invita a volver a sentir tu piel....

Solo le pido al tiempo el deseo de ver en la extensión de nuestras vidas, que seas la dicha y la felicidad, que contrario a mi tristeza, y a mi consumado acto de agonizar día con día, sea el edicto de declarar tu vida en singular alegría... Facultado de escribir canciones que nunca cantaré, de versar poemas que en el otoño de tanto llanto, nunca te leeré, incomprendido en este tiempo y esperando que esta lágrima mía seque cualquier lágrima tuya... Que una sonrisa tuya, dure para siempre, que trascienda todo el tiempo suficiente, y pueda en las noches claras iluminarnos en la lejana distancia de abrazarnos con el corazón, solo tocándonos la fe y que la madrugada se diluya, con el precioso tiempo de tu amanecer para siempre y eterno, en el tiempo de los dos...

Héctor.

Detén tu Retiro.

Me encerré en la obstinada insistencia de pensar en ti, en tu madeja de palabras, en el surco que haces en el suelo en que caminas, en contemplar el extraño y lánguido torcer de los rulos en el misterio castaño del café de tu cabello... En la intempestiva encandilada que me entrega el brillo de la estrella de tu mirada...

Para un poco, te lo digo con calma y arrebato, te lo pido con susurro de extrañarte tanto, no te vayas de mi mente; quédate en mis recuerdos, reside en mis pensamientos y alquila una alcoba en mi corazón. Es verdad que nunca antes conocí alguien como tú, es verdad, que la vida, me puso en tus manos, y tú eres mi agua bendita, curas la sed de mis sequías, y te evaporas dejando solo mis cenizas, consumando mi vida.

Detén tu marcha de escapar de mi vida, ten en consideración que esto que vivimos en un rato, es un rato para siempre y un siempre es solo un rato en medio de la eternidad, que no se va olvidar nunca, que no se distanciará mi sentir jamás, de tu sonrisa roja y tus bellos ojos aceitunados, de tu frente con su rasgo de batalla y de los hoyitos en  el final de cada uno de tus labios.

Detén tu retiro, detente un poco,  reduce la velocidad de tu escapada, obstaculiza el camino de tu huida inminente, con uno de mis besos, con solo el pestañeo de mis ojos cuando digo que te quiero... Guarda amor para mañana y nunca abras la ventana, donde escape nuestro amor... Se quiere menos en toda una vida, que lo que te quiero a ti, después de unos días... Eres felicidad, eres lo que necesito, eres la alegría y mi romance en vida, te lo digo y no hagas caso, solo no sigas el camino, descansa tu partida... Me emocionas aun después de todo este tiempo, elevas en silencio con el recuerdo de tus caricias y nuestros dedos entrelazados...  Es un amor para siempre, no es un siempre para un rato... No puedo romper mi juramento de poner mi vida para ti, de quererte a ti, no se romperá nunca, nunca... nunca.

Héctor.

Evangelio sin Palabras.

Tengo que ir segmentando cada escuálida palabra somera en que te pronuncie desde ahora en adelante. Ya no tengo más resistencia que solo los recuerdos que evocan tus sonrisas, y en el confort que entrega esta no acción, en la que he residido desde ya un tiempo considerable, he concluido que más no puedo estar. He diluido toda posibilidad de  tu encuentro; la materia prima de mis ideas está en veda, pues tiene ya un considerable tiempo en que no te veo y mi inspirada letra se merma, se desvanece... se muere.

Dividir cada uno de tus actos en tiempos infinitos, los hace demasiado cortos, los vuelve efímeros, como un estornudo, como un relámpago que solo encandila con su brillo, pero posterga solo las inminentes tinieblas de la soledad... Segmentar tus episodios en mis recuerdos, solo es como contar la sémola del trigo para cultivar heno que no alimenta, que solo desnutre el corazón y aflige los sentidos, que vuelve marchita a la razón.

Tengo que reconocer que me he visto superado por la razonable expedición que realizan tus apariciones en mis noches, como fantasmagórico episodio de melancolía, surges en mis sueños, me retratas en tus besos y luego te diluyes, para volver al enigma de mis días... Eres ya un mito en mi recorrido, a quien cuento de ti, duda tu existencia, cuestionan si mi razón está afectada y determinan diagnosticarme en locura, en perdición mental... Pero sigo rumorando de tu cuerpo, sigo confinando cada pasaje y cada recorrido por todos tus besos, bebiendo del oxígeno de tus suspiros y exhalando chispitas de tu humor que es el huerto de mi emoción.

Ya no platicaré más de ti, ya no dibujaré tus facciones como estandarte de mi locura. Ya desprovisté al que lea de ti, y le platique de tus detalles que te hacen una en un millón; codificaré cada rasgo tuyo y lo guardaré en el bolsillo junto a los caracoles, junto a mi corazón. Diagnosticaré demencia espiritual por cada triturar de mis coyunturas, producto de la ansiedad de pensarte y no saberte, de percibirte, pero sin tu mirar en mi presente... Por la locura máxima que me ha entregado tu existencia a  mi vida, que me tiene descalzo y de rodillas, siempre a tus píes y con tu recuerdo como evangelio sin palabras, en silencio... por ti amor.

Héctor.


Thursday, February 18, 2016

Huracán de Sentimientos.

Boca a boca besarnos, sin despegar los labios, con la tibieza de tus suspiros, con el hervor de tu aliento, plácido aroma de rosas, de orquídeas y ciruelos... Cuenta la historia que a nuestro encuentro no volví, pues debo de reconocer que he quedado sorprendido por la sed que solo calma tu agua, y vivo un destierro de ti, un desierto sin tregua con solo el espejismo tuyo, ahogado en la arena de fantasear tu cuerpo...

Cuerpo a cuerpo amarnos, sin sumergirnos en el vértigo de la piel, sin caer de la rama en la que pende el fruto del amor, siendo amantes, siendo amigos, siendo el cielo que le da infinito a la respiración, siendo el poder de Dios cuando te estremezcas entre mis brazos, y te revuelvas entre álgidas e intensas miradas, exponiendo la serenidad del silencio que me da rozar tu cuerpo con tanto amar.

Te entrego una poesía a medio terminar, te entrego mi noche a medio calor, con una sonrisa llena de seriedad, con un silencio de palabras, que palpan tu hermosa cara, con un principio sin final, con un cuento que no puede acabar. Con el Salmo de nuestra historia como evangelio, con tu gloria como el norte de mi hemisferio y mi tributo, como el sendero de tus mañanas, de tus amaneceres; cuando despiertes con el sol en tu cara, y pronuncies tus primeras palabras al anochecer, sean pensadas en mi... Me aferro a tu tierra, esparzo mi llanto que sopla en medio de este huracán de sentimientos, y le doy rocío a tu hermoso sosiego...

Cada idea que te regalo, es una buena ocurrencia de amor, es jugar un eterno juego y hermoso juego de seducción, es pasear tu cuerpo de principio a fin, en donde sin dudar, extrañarás mis líneas y mis arrebatos, pero nunca echarás de menos mis medios días y mis ocurrencias que tanto te hacían reír... Era lo más simple y grato del mundo, tener tu compañía como mi amiga... Hoy suspiro por ti, tengo el vacío de ti, sé que tengo mucho para vivir, pero sin duda no tengo ganas de dormir, porque al despertarme te volveré a extrañar, y volveré a derramar llanto de tanto añorar... Pensar en tu sol de noche, pensar en tus lecturas de otros autores, pero no de mis tristes versos de melancolía, me hace sobrar en el plano de este mundo, en donde cada palabra y cada poema, son mis huellas, que son el paisaje para tu viaje de ida y volver, para darle todo el sentido a la vida que solo lo tiene, si vives en mi, solo conmigo...

Héctor.

"Te esperaré en la altura sublime del silencio... Para hacerte el amor..."