Friday, July 29, 2016

Soliloquio.

¿Qué hay de mi si no la vuelvo a ver? ¿Dónde quedará ella en medio de mi soledad? ¿Cuántas letras más derramaré en pos de una sola oración inspirada en una noche, de unas horas y un infinito para poder olvidar?

Derramaré vino y alcohol, construiré muros y en ese me excluiré de esta realidad sin su sonrisa de acuarela, sin sus ojos de princesa, sin sus labios de odisea, sin sus palabras sabias y sus delineadas  formas de ninfa y hada.

Y seguiré esperándola, aunque no deba, y seguro estaré con una reserva de su amor, un poco de su incontable amor que me regaló para guardar en mi cava, en mi almacén de momentos lindos, de momentos felices... Esperando que un día vuelva a mi, para poderla amar, sin importar la distancia, ni el tiempo ni el olvido... Encontré en ella mi alma gemela, sin embargo, ella se siguió en busca de un mejor amor... Yo solo tengo amor para dar, y se me ha derramado una vez más.

Héctor

Thursday, July 28, 2016

Somnoliencia...

Con sueño y deseo de recibirte, de darte una bienvenida a mis noches, de reinaugurar el templo sagrado de tu alma, de cosechar el fruto divino que entregas cuando amas, de beber de tus mañanas para mantenerme en conserva, para endulzar un sombrío panorama y para despejar con nubes el cielo a plena madrugada.

A veces caígo en somnoliencia, como en este momento... Entre abro y cierro los ojos y no te he vuelto a ver.

Héctor.

Tuesday, July 26, 2016

Recaída...

A veces se retoman vícios que se creían olvidados, que se percibían ya dejados en el exilio de nuestras posibilidades... Hoy suscribo, bajo esta verborragea de líneas pensadas en ti, a la mejor de las adicciones, al mejor de los malos hábitos, que siempre es y será pensarte totalmente a plenitud. Degustarte como el aperitivo por excelencia que soslaya en la felicidad, palparte como una guirnalda, como una ofrenda, tan cadenciosa y perfecta, tan musa y poética, como una utopía, como un edén en mi sinfonía llamada vida.

De los recuerdos que me tienen atado al vício de tus recuerdos, es aquel que te comprende enterita, desde la vez primera en que te vi, hasta culminar con aquel beso en la mejilla que te di, esa línea de tiempo que yerme mi sangre, y de agonía crónica para poder sobrevivir con el espectro de tu ausencia, con la vilesa de haber registrado el sabor de tu piel, de cada textura de tu cuello, de cada poro de tu alma, de tu pecho, de tener grabado en mi mente el registro vocal de tu timbre de voz y sacarlo para probar pequeños bocados en mis tiempos de veda; todo un curso de supervivencia avanzado, con tu estrella como faro y mi ayuno como señuelo de tus recuerdos.

A veces, se retoman vícios que se creían olvidados; y hoy he recaído en pensarte Mar, pensarte en tu lejanía y en tu océano, donde no te diviso más...

Héctor

Thursday, July 14, 2016

El Ciruelo.

Pasan las lunas, pasan los otoños en pleno verano; el Jardín de los helechos en el patio se ha entelarañado, extraña no haberte conocido para poder extrañarte, tan frondosa y clárida, a ella a ti, las dos como una sola, como una fotosíntesis en la mañana fija, con la luz solar brillando como una luna opaca.

Las esporas de las llanuras marchitan al ciruelo que no quiere dar mas de su fruto, solo su savia estéril que no provoca más que nostalgias y alguna que otra irritación; el cielo no compadece al ciruelo, el cielo no cesa su calor inmenso en las faldas del viejo y vetusto árbol, como oda de tu historia, como leyenda que cuenta el mito de tus realidades, de tus lejanas travesías por los parajes de mis labios, por las sendas de tus pechos... Como una Venus, como una Andromeda!

Visto lo que calza mi madriguera, rebusco un libro que instruya mi vida hueca, y socavo al tiempo, al reloj, que es un puño seco, que para bien o para mal, ya es muy tarde para alcanzar la mañana de tus atardeceres... Infinita en mis pensamientos, huyendo de ti y de mis líneas, de ti por medio de una poesía, de mi, por medio de una tarde que invento alguna excusa para no sentarme y para solo escribir en mi mente, sin pulsar las letras en el monitor.

Y el ciruelo se deshoja, el ciruelo tiene manchas de debilidad, de triste dolor y de vivir en una noche que no tiene final. El ciruelo se ha cubierto de un manto de ti, con su corazón tirado en ese rincón, pero negándose a morir, esperando su riego y las palabras de aliento, conservando el lugar en donde te pueda encontrar, con su soledad y tu cercanía, con su eterna tiniebla y tu luminosa existencia.

Y no te preocupes mi Ciruelo, como me dijo ella alguna vez... Todo estará bien.

Héctor.

Wednesday, July 06, 2016

El Paño de tu Nombre.

No sé si lees esto; la verdad es que casi no escribo ya, poco a poco va diluyendo esa pena que existía y se aferraba a mi garganta, poco a poco se va menguando y se va retrayendo hasta convertirse en brisa, en entumecimiento, en adormecimiento del cuerpo... Del alma.

He renovado mis bríos en la vida, sin embargo, en algún momento del día y en la noche, pienso en ti, vienes a mi mente y generas inestabilidad emocional; viéndolo desde la óptica correcta, estoy perfilando de manera errónea la situación, porque por más que pase el tiempo yo jamás te olvidaré, sin embargo, no percibo esa gana que mata y condena al corazón.

Tengo telarañas en mi mente, tengo polvo de tus recuerdos en mi piel, y sigo rayando el paño del espejo con tus nombres, sin embargo no me traiciona la vista y sigues sin aparecer...

Hector.

Tuesday, July 05, 2016

Sin Tanto Espacio.

Donde quiera que vayas, yo estaré contigo, 
al principio, al final o a mitad del camino, 
yo estaré como sabes esperando ese día,
que la vida nos ponga frente a frente de nuevo 
se que no puedo detenerte, cada quien es dueño de si.

Y donde quiera que vaya yo te llevo conmigo,
y se suele decir queremos buenos amigos,
mira que la vida suele dar muchas vueltas,
y a veces lo que tenemos no le damos valor,
y dejaré las puertas abiertas y toda posibilidad 

Y vuela si quieres volar, desde arriba puedes mirar mejor,
no tardarás mucho en bajar y del suelo no pasarás,
no hay tanto espacio como se ve,
no hay tanto cielo como se ve.

FdV

Tuesday, June 21, 2016

Muero Pensando en Ti.

Me haces falta...  Con cuanta lejanía veo pasar la raya infinita del horizonte, como lejano y tiránico resulta creer que ha pasado medio año desde aquel veintidos de diciembre... Han pasado  muchas cosas, han dejado de suceder otras más, pero siempre consigo recordarte en los momentos más inesperados... Incluso cuando duermo y cuando me he muerto, muero pensando en ti.

Héctor.

Wednesday, June 15, 2016

Algún Día.

Y solo te pienso, nada más... Apareces fulminante en mis momentos de mayor concentración, como bruma en alta mar, como banco de niebla que ahoga mi ecuanimidad... Siempre te pienso, oh, cuánto te pienso.

Fueron escasas las palabras que cruzamos, pero en esa palabras nos dijimos el universo entero, nos miramos por entero y nos extrañamos, aunque sea en momentos pequeños. No negarás que me recuerdas en algún momento, no negaré que me gustaría no recordarte para recordar que antes de ti ya existía; no negaremos ambos, que en la cercanía o en la distancia siempre fuimos muy unidos, que solo nos fuimos por caminos equivocados, desviamos el rumbo y terminamos iniciados en la distancia y en el olvido.

Algún día volveremos a sabernos, quizás, algún día cruzaremos alguna mirada por el bulevar o en la avenida; algún día escucharás de nuevo mi voz pronunciando tu nombre, o algún adjetivo que con tanto cariño y amor te enuncié, algún día volveremos a sentir un roce accidental de nuestras manos y una cercanía de nuestras almas, tan pegadas que te harán tambalear y te plantearás la idea infinita del tiempo perdido sin nosotros dos... Algún día, algún día... O quizás nunca, o quizás siempre.

Héctor.

Tuesday, June 07, 2016

¡Gracias!

Gracias por haber leído alguna vez alguno de mis escritos, por haber consentido a tu corazón con alguna de mis palabras rebuscadas. Gracias por ser la inspiración que rima a poesía y que enciende mi voz en lejana melancolía, por ser el cause que lleva mi río de calmas y por ser la pausa en la laguna de mis emociones. Gracias Mar, por permitirme sincerarme como nunca antes lo había hecho, y sobre todo, por soportar cada una de mis incesantes y pícaras palabras, por consolidar la palabra alegría y por cuantificar mil sonrisas, en una sola de tus muecas cuando reías.

Gracias por permitirme una eternidad a tu lado, por concebir que un segundo contigo, sea un año, por prestarme un desayuno de tus manías y por reubicar con claridad de dónde vengo y a dónde voy... Gracias por ser la solución cuántica de mis ecuaciones, por ser la bandera que guía mi corazón, por estar cuando no estuviste y por no estar, cuando siempre estuviste. Gracias por ser el más hermoso recuerdo que tengo presente y por permitir al pasado siempre ser una pieza de mi futuro metafísico, en donde te palpo, te abrazo y aun te hablo... aunque no nos hablemos mas.

Gracias por romper mis esquemas, por ser la precursora de la vida posterior a tus huellas, por editar y exhibir la mejor edición de mis cualidades y por mantenerte vigente en mis latidos y en mis idilios, por ser la sonrisa que esbozo al cielo y el viento que roza mi rostro a campo abierto, por ser la música que escucho dentro de tus oídos y por ser la sensatez de mis imprudencias, la envidia de mi nobleza y por sobretodo, por existir en el mundo, en el mismo mundo que compartimos y en el que ambos nos ubicamos, aunque no estemos lado a lado, aunque estemos a millas de distancia, a corazones olvidados... No escribo más, solo medito el pensar y en el pensamiento te recito, gracias de verdad.

Como dijo Benedetti "Te espero cuando miremos al cielo de noche: tú allá, y yo aquí".

Héctor.

Thursday, June 02, 2016

Decisiones...

No escribiré un lloriqueo mas, solo aguardaré sentado en el sofá, a que alguna palabra tuya emane en la forma que no tiene forma, como un cubismo o un barroco que no se aprecia, solo se jacta de serlo...

¡Me pediste que no insistiera y así lo haré, así lo haré, maldita fortuna! Pero así tendré que hacerle y vivir para morir, vivir para ti y tus recuerdos y tus efímeras palabras... Aun recuerdo como ayer tu modulación de voz, aun no olvido la curva menguada de tu nariz, aun no rebobino del todo la cinta y comienzo de nuevo aquel veintidós, aun no te olvido... Aun no has aparecido.

Las decisiones que uno elige son las que debemos seguir; sensato de aquel que apela al instinto y no piensa tanto las cosas, así como pensaste en la distancia que  elegiste, así como te autoconvenciste y me conminaste a no insistir, a no acelerar la inercia de esta caída libre.

Las decisiones que uno elige... Y en todas esas decisiones no olvidaste olvidar olvidarme.

Héctor.

Thursday, May 26, 2016

Ya Pasaron los Meses...

Y me dejaste con la marea de sensaciones en el acantilado de todo este vacío. Todo un holocausto de emociones, saberte para perderte, reconocerte de nueva cuenta solo para que me dijeras adiós, sin importar un poco lo que uno es como persona, lo que uno siente y lo que uno se plantea de vida, de sueños y expectativas.

Me siento como un ladrón de sueños, como un malhechor que tiene como pecado amarte tanto, y solo agacho la mirada mientras tu te vas ¿Por qué me insistes en no insistir? ¿Por qué me atrapas en sentir de nuevo tu indiferencia, la hiel que demuestras a este, tu siervo, que solo se vanagloria a si mismo de haber probado de tu miel, y haber caído sucumbido en tu adicción.

Esto no puede ser, vuelvo a la etapa de la negación, vuelvo a la carga de sofocarme en la avalancha del escenario de tu olvido ¿Con qué libertad me lanzas a los leones? ¿Cómo has podido olvidarme de facto, cuando tú antes me pediste que nunca te olvidara y no lo he hecho y no lo haré?

Fue agridulce saber de ti, fue placentero cruzar caracteres, cruzar ápices binarios entre tus deseos y mis temores, entre mi fantasía que viste y calza tu nombre y el miedo y rechazo que lleva mis formas y mis pasos... Estoy dispuesto a esperar la nada, a esperar el infinito de tu tiempo, la calamidad de mi sordera y cegada hambruna de ti, de tus palabras y tus abrazos. Luego de aguantar tantas distancias, puedo soportar otra más de tus distantes aclaraciones, puedo dejar de insistir en no insistir, puedo dejar de cuestionarme lo que no me había cuestionado... Y lo que quieras contra lo que yo quiera, no lo quiere nadie, solo quien no ha querido... Y yo he querido mucho, pero sé que en algún momento, todo pasará... Y sin embargo, ya pasaron los meses, pero no pasas tú.

Héctor.

Friday, May 20, 2016

Solo te Pienso.

No encuentro qué decir, con el telón de esta tragicómica obra de ficción, me he quedado sin manuscritos que relaten mis iliadíticas idealísticas historias... Mejor me guardo la última sílaba de mi acervo de líneas para pescar alguna palabra de tu diccionario, en donde me he pasado de largo cada definición que conjure tu nombre, tus ojos y tus labios.

Cuando nos besamos en exceso, sin parar, faltaron los besos y sobraron las ideas, sobraron los estigmas y la intensidad que arrebata y asusta, sobro cerebro, pensamos de mas! y hasta el día y momento en que escribo esta carcomida línea, no hemos procesado y dejado de pensar, sería mejor solo amar, sin pensar tanto; en lo planeado, en lo olvidado, en lo que cierne la ilusión y ensalza la esperanza... en tus besos, con esta diarrea de palabras y una verborrea de conceptos, con anemia de acciones e inanición de esos mismos besos.

No te pienso cuando puedo, por lo general, la mayor parte del día me sostengo pensando en tus días o en tus noches, en tu compañía en el seno de mis emociones; en el cuadrante de mis distancias, pero siempre condenado a amarte aunque hayas olvidado que debías olvidar olvidarme... Solo te pienso sin parar.

Y siempre te pienso Mar y siempre anhelo un día de estos o de aquellos, poder vivir tu regreso.

Héctor.


Tuesday, May 17, 2016

Cartas.

No alcanzo a distinguir el horizonte, se ha nublado desde que te marchaste, se ha vuelto confuso y con poca línea visual. Debe ser por la falta de alcance que tiene mi mirada, no que va, no es la mirada, no es el rango visual o los efectos de mi cada vez más avanzada edad, es simplemente por la falta de tu claridad, por la presencia que hoy en día es ausencia; por tu emotiva carta de despedida, inconclusa, tan magnifica, tan elocuente y perfecta, porque al quedar sesgada del total de sus líneas, me has dado píe a que yo la concluya, a que le termine las oraciones restantes y que ensaye sus posibles finales; en verso o en rima, en soneto o en forma de cuento, de mil formas y en ninguna quizás, como tenga mi estado de ánimo, en los momentos de dicha y en los momentos de extrañarte más.

Esa carta es mi pasaporte a la dicha, es mi horizonte con claridad, es mi brújula que me guía en esta veda de tus palabras, en este canal que solo recorre un sentido y que me deja afónico de tanto gritar tu nombre Mar, de tanto pronunciarte como un acontecimiento lejano, como un milagro que me sucedió solo una vez, como una sola oportunidad divina de cruzar las puertas del cielo y encontrar tu semblante y tu deslumbrante sonrisa dándome la bienvenida. Esa carta es sinónimo de tu ternura y mi audacia, de tu cariño y mi ingenio, de tu entera filantropía con mi corazón y las veces que te dije que eres mi amor, es porque el recurso del amar está en mi, todo en mi y para ti... Solo que mis cartas no llegan a tus ojos y mis líneas se extravían en el mar de nebulosas horas en el tiempo... Mis cartas, mis escritos se pierden en la naturaleza de su existencia, pero mi amor, mi devoción por ti por tu persona, por quien eres y por todo lo que has representado desde aquel noviembre venti cuatro en que te conocí, no se nubla, no se borra; podrán haber muchos horizontes y  nubarrones, pero este sentimiento de amor y tristeza, de devoción y eternidad, no se nublará nunca, aunque pasen otros cien días más.

Héctor

Monday, May 16, 2016

Aunque no nos podamos ver.

Puedo pasar por semanas o décadas enteras, sin que mantengas rastro de mi existir, la última vez tardamos treinta y tres años sin vernos, bueno, treinta y tres para mi, tan solo diecinueve tuyos... El tiempo que he hilado sin parar en tratar de encontrarle fin a los puntitos que brillan en el cielo por la noche, intentando contar cada surco de cielo oscuro, plateado con la bóveda pálida de estrellas, y su luna menguada destilando llanto con solo unos cuantos pellizcos de melancolía y tristeza.

Intento contar más estrellas y no logro enfocar mi vista en ellas, solo concibo recordar el sofocón en mi vida cuando nuestro primer beso, el morder apasionadamente tus labios, cayendo en el deseo, cayendo en lo prohibido que es dictado por quienes no se han besado, por quienes no han degustado la exquisita delicia de tu aliento, empalagándome para toda una vida, convirtiendo mis ansias locas de  ti, en un celibato de emociones en donde la única presencia en mi vida, será tu ausencia, tu espacio, sin ti... No sé qué hacer después de que te conocí, no sé si volverás o yo iré, no tengo tanta imaginación, y mucho menos tanta fe, pero me guardo la ilusión, para acercarme a tu paraíso, de eso estoy seguro.

Despacio y sin apuro, con calma sazono en mi mente tu desnudez, tu playa entera, tu mar, mi Mar, tus caderas y su oleaje ajetreado, tus pechos y su agitado respirar, tus besos y mis besos, tus manos en mi cuello, y cada palabra que de aquella noche guardo para sacarla y entregártela como ofrenda, como tributo en agradecimiento por haberme concedido el honor y el placer de amarte tanto, de tanto que te amo, aunque no te pueda ver... Aunque no me puedas ver.

Héctor.

Wednesday, May 11, 2016

Una Legua de Amor.

¿Seré de piedra? No, no lo soy; no lo soy, porque siento desde que te siento, porque extraño cuando, amada mía, extraño desde que tengo el divino regalo de haberte palpado, de haberte abrazado, de haber rozado tus labios con los míos, de haber ensayado mis líneas obtusas inspirado en tu llana mirada, en tu profunda sonrisa, cautivo de tus cautivantes ademanes, y siendo solo un ciervo de tu conciencia.

No, no soy un artefacto articulado, soy mucho más, soy aquel que sostiene la mirada, enjugada en la lágrima que no corre, con solo escucharte invocada; soy el que se hiere a si mismo cuando sale lastimado con la salpicada escaramuza que representa conocer tu extensa existencia; si, soy mucho más, soy el que llueve cuando acampó en tus muslos y los besó, el que tomó tus muñecas mientras apresaban mi nuca, acercando más y más mis labios a los tuyos... Soy una legua de amor, soy un millaje de recuerdos y un estribo de sin sentidos.

Si, si, una legua de amor, todo un basto camino muy sinuoso en el que se soportan muchas quimeras, muchas sensaciones de tanto amar, de tanto venerar tu presencia como si fueras una compleja fábula que se cierne en mis cabales y contra corriente te delimito los confines de las fronteras de mis pensamientos y mis inviernos con sus respectivas primaveras.

...A veces he llegado tan lejos sin ti, pero vuelvo la vista, sigues perteneciendo a mi costado, sigues dibujando esos caracoles eternos, sigues con tu lonchera en esa crepa que nunca antes probé, hasta que probé un poco de ti, mantienes tu constante soliloquio intentando convencerte de tus acciones; sigues estando en ese reducto universo repetitivo haciendo las mismas actividades, una y otra vez, tus mismas sacras manías que tanto me cautivaron y me pillaron desprovisto y con la guardia baja, pero que tanto amé contemplar, entretenido, entusiasmado, intrigado, enamorado...

Entre tantas leguas de amor, vivo en el encierro de preferirte más que a nada en este mundo, aunque solo sea tu recuerdo no favorito del gran amor que destilamos en aquella cabaña once cero uno... en solo una noche, antes de comenzar a vivir...

Héctor.

Saturday, May 07, 2016

Realidades.

La realidad es que ansiaba mucho conocerte; contrastarte bajo la pálida luna que nos platea las sienes, y puedo sentir dicha de haber tenido la oportunidad de intercambiar lenguas, de cruzar sonrisas y pellizcarnos la piel con pinzas, como felinos que se acurrucan para darse un acuse de vida, para emprenderse de feromonas de alegría...

La realidad es que no te olvido, y no te olvido por mediados de mayo, casi a la vuelta de tu esquina, como gendarme divisando esa silueta, tan pequeña y tan  cautivadora, tan titánica y vertiginosa, como un volcán, como un tulipán, como mis anhelos y como mis recuerdos que siempre te materializan rondando mi día y extrañamente extraviada, estando pero no estando, como recuerdo pero siendo el presente menos exacto... como oda de poesía, siendo solamente el tercer acto para bajar el telón y quedarme sentado en la silla.

Realmente suspiro de bruces y con las manos cubriendo mi rostro, con los espasmos de lo logrado entre tus labios, de haber cursado tu materia y haber reprobado; con la maestría de idolatrarte aun estando relegado, y de saber que en mi realidad, has sido la causante de que hoy vuelva a amar... Mar.

Héctor..

Wednesday, May 04, 2016

Mitos.

Y ya se fueron los fríos de enero, y llegaron las flores de mayo... Como dice la letra de la canción, he aguantado a lo macho, y siempre te llevo en el corazón...

He pensado mucho en ti, he visto alguna que otra foto tuya y tu recuerdo viene a mi, se apodera de mi ser, de mi conciencia y toma posesión de mis impulsos, luego me abraza el silencio del hueco que aun existe en mi corazón, ese hueco que delinea tus ojos, tus hombros, tus delgadas manos, tu cálido aliento, el marrón de tus labios y tu cintura que tanto aun quiero.

Los mitos existen, como ofrenda a las grandes vivencias y experiencias que existieron en los lejanos ayeres; los mitos tienden a exagerar, a manipular y a torcer la verdad, pero en este caso, eres la excepción que da certeza a la regla, pues cuando digo que no tengo aspiraciones posteriores a ti, es un hecho que tu eres el cielo que jamás volveré a tocar, que cuando digo que tu grandeza es equivalente a tu belleza y que esta pierde punto de medición, es porque el alcance de mis ojos se quedaron atrapados en el infinito de tu hermosura y más allá todavía; que cuando hablo de ti en tiempo pasado, colapso y genero la paradoja de que tú no te mides tiempo, pues eres omnipresente en mi vida, conjugando pasado, presente y futuro en un solo momento que es para siempre, que cuando digo que no volveré a amar nunca como te amo a ti, es porque mi alma sintió el velo y la brisa de tu alma, se conectaron para siempre, a pesar de que me creas lejano y etereo.

El mito más grande de mi vida lleva tu nombre Mar, lleva tus zapatos, tu morral y tus ilusiones; el mito más grande de tu vida, lleva cada línea de mis pasajes sin sentido, lleva mi corazón que ya no late, sino se mece esperando un beso tuyo; el mito más grande de nuestras vidas, es el gran amor que en una noche nos dimos, porque entre amar y amarnos existe un infinito de diferencia, porque amar es para cualquiera, pero amarnos, se dio, conspirando al sentido, revolucionando la teoría y amándonos para toda la vida.

Héctor.

Wednesday, April 27, 2016

Solo un Tiempo...

A veces me pregunto, si es que aun te acuerdas de mi; hay veces en que pienso que ha sido tan lejano lo nuestro, o lo no nuestro, que parece ser obra de un guión de ficción, algo que nunca pudo pasar, ni en el más mínimo acorde de los hechos que vivimos juntos, cada quien en su mundo, pero juntos.

Me dijiste tantas cosas, la gran mayoría de esas palabras, fueron miel que encendieron mis sentidos, que encendió mi corazón; me confiaste tus gustos, tus molestias, tus inquietudes y tus anhelos; en alguna ocasión te presumí la garnacha que comería, y tu reviraste arguyendo que esa no era tu comida preferida... Nos dijimos tantas cosas, lo de veinte años en tan solo treinta días; trasladamos la primavera sumergidos en medio del invierno y subimos la temperatura de tus manos con el frotar de la mías, como un ligero tallo, como un ligero roce... Como rozaste el alma mía.

Y de pronto llegó la noche, en la tiniebla espesa de no saberte más, con la burda esperanza de esperar a que te decidas a buscarme o ya entrado en resignación, plante la semilla de desaire que a todos nos da lo que nos ha quitado... Para mantener las fuerzas o aprovisionar fe, en raciones razonables, me notificaste que este distanciamiento sería solo un tiempo, y es en este tiempo que me he dado cuenta que es para siempre, no es un siempre por un tiempo, es un tiempo que es por siempre, en donde no te olvidaré... Aunque pasen días y días enteros sin que escriba mis líneas, ten seguro que no te olvido, solo guardo mis letras y palabras de ti, para sobrevivir a esta veda en que amo tanto a quien algún día me pudo amar.

Héctor.

Friday, April 22, 2016

Como Botoncitos...

Y cuando se quita sus lentes de botella, sus ojos son chiquititos, como un par de puntitos, como botoncitos que apenas se miran... Así te describieron, así te detallaron, como si yo no conociera el contorno tan hermoso de tus ojos, como si yo no hubiera perdido la razón ante tan bella y profunda mirada, como si no sucumbiera en los estragos de la agradable visión que recuerdo que profesaste, como si te tuviera aun en mi, como si me encontrara aun en ti...

Te quisieron pintar en mi mente, como si fueras acuarela, como si el borde que define tus formas fuera en pleno desconocimiento del mapa que guía cada cuadrante de tu cara, es tan arcaico creer que no te tengo grabada en el corazón, casi tan obsceno como considerar que a tan solo cuatro meses desde nuestra noche, yo hubiera perdido cada detalle de ti, cada rincón de tu intimidad, cada surco de tu anatomía, cada sazón de tu humedad.

Y es tan implícito que te ame tanto, aun en este tiempo fuera, que llevamos guardado, que el mismo amor que se eleva al cielo y genera llovizna en mi corazón, ha germinado en un jardín de girasoles de tu cabello, vistiendo tu cuerpo de mis caricias, y pintando retratos de tu pelo enramado en las rosas de la pasión que por ti siento en aumento, creyendo en tu regreso, labrando la epifanía que describe tu nombre y se embelesa en mis recuerdos que dibujan tu cara, que dibujan tus ojos, que aun brillan sin tus anteojos de botella, que me hacen recordar tu mar, que me hacen recordarte tanto Mar... Y me vuelvo marinero de tu costa y te conviertes en faro de mi proa, con aguas tranquilas, con futuros entrelazados, sin nosotros, con los dos, presentes en nuestras ausencias, pero siempre considerando a tus ojos, como la antesala y la puerta de mi amor.

Héctor.

Tuesday, April 19, 2016

Han Pasado Tantas Cosas.

Han pasado tantas cosas... Mis ojos se han secado, mi cabello he recortado en varias ocasiones, mi acento se ha vuelto mas pausado, los lugares por donde camino se han sumergido en nostalgia, las cosas que he vivido, como pensarte de madrugada, o el acordarme de ti en el almuerzo o en la cena, o las sonrisas y carcajadas que obsequio a un buen chiste o una buena broma... las palabras que te he escrito de devoción y ternura, de alabanza y tanto recuerdo, si, han pasado tantas cosas, menos tú.

Muchas veces te presentí, supe que algún día pasaría por alguien como tú, que te conocería y para siempre te amaría; siempre comprendí que no mucho duraría, siempre que pasan tantas cosas en tan poco tiempo, se vuelve todo tan 'intenso' y tan repentino, como un resfriado, como un mal del alma. He sido muy intenso en la vida, tú has sido un faro que ha iluminado la noche en que vivía, me has dado esperanza, de haberte encontrado una vez, creyendo que podré encontrarte otra vez y otra vez, siempre que te busque y siempre que te espere, siempre que te recuerde y siempre que te sueñe... Siempre te sé, siempre investigo en mi alma cada paso que das, cada escena que vives, cada momento de tu grandeza, cada decisión que tomas; en todas te sé, porque el alma, el corazón y la fe se entienden y se hablan por otra frecuencia, en otro canal de comunicación, en donde solo se conectan las emociones más intensas, las sensaciones de cariño y alegrías enteras... El verdadero amor.

En algunas mañanas me ha sucedido, que me siento a quererte escribir, que me pongo a un 'envío' de conectar un mensaje directo contigo, o que me detengo en la orilla del vértigo de presionar el último dígito de tu número de localización, pero siempre me detengo, siempre me colapso antes de contactarte, siempre me ofusco de anticipar tu respuesta, predispuesto a no saber y seguir en la miseria de tu ausencia, resfriado de no verte y por supuesto, de no escuchar tus palabras que tanto te caracterizan y te hacen tan única, una en un millón, sin duplicado, como te he dicho antes, como tú no han nacido dos mujeres... Y entonces borro el mensaje, o cancelo la llamada, y me pongo de pie, abandono el sofá y hago de la nada una distracción para simular que no te recuerdo, para asociarme al olvido como un traidor, aun cuando tanto me esfuerzo por olvidarte, que es por ello mismo que no te olvido.

Han pasado tantas cosas... Pero en mi tristeza, no has pasado tú.

Héctor.