Saturday, February 11, 2017

Cuando Nunca mas Pude Amar.

Ya no estás aquí para leer estas letras rebuscadas, estos manojos de sentimientos convertidos en palabras, no, ya no estás aquí, y le escribo al viento, para que sople un poco del aroma de tu aliento; le escribo a la llovizna, para que brisee ese rocío tenue que moja mi espíritu cuando recuerdo tu calidez y yo pegado a tu almohada; le escribo al invierno de mis tempestades en calma, a los estruendosos alaridos del alma, que solo atinan a mantenerse quietos y en inmovilidad fingiendo una inacción, solo pasando desapercibidos del tumultuoso sentimiento; le escribo a quien no me lee y a quien no me recuerda cuando piensa un poco en mi, a quien recuerdo cuando nunca pienso en ti; le escribo al ruido que hacen mis coyunturas de las manos cuando aprisionan versos y los transforman en ensayos tristes de melancolía y recuerdo; le escribo a tu magnificencia y a tu emperatriz hermosura, a la finura de tus ojos y al contraste de tus pecas; le escribo al otoño que fragua en mi ayuno, una eterna primavera ¡Honor a tus recuerdos! Y le escribo esta oda a tu versatilidad de persona, a tu enjambre de sorpresas y a tus manos bellas, aquellas que nunca quise soltar, cuando nunca mas, pude amar...

Héctor Eduardo.

Thursday, January 26, 2017

Marcha Diaria

A veces quisiera saber si me lees o tienes algún recuerdo mío guardado en alguno de tus abrigos, en el aroma y fragancia de nuestra bufanda o en las quimeras de recuerdos extraviados en el pasto de aquellas planicies... Luego caigo en cuenta que no fui nada para ti, solo el trago amargo de un vaso de licor, un altar de ingenuidad confeccionado a la medida de mis aspiraciones... Y entonces me resigno y sigo la marcha diaria, el duro y encallado caminar de mis días, en felicidad relativa, pero con la sensación de que dejé algo perdido, algo que no pude cerrar y del cual siento que aún respiro.

Héctor Eduardo

Sunday, November 20, 2016

Un Natalicio de Felicidad

Vuelvo a escribir, pero esta vez no es en esencia un monólogo nacido de la tristeza y melancolía, esta vez, escribo lleno de dicha, producto del arrebato de felicidad que me embarga, producto de saberte dichosa y feliz, porque hoy cumples años y eso es un motivo feliz.

Signado a un día de alcance popular, todo mundo comparte esa felicidad, unos encerrados en su dicha, yo, nadando en el Mar de tu llegada, de tu natalicio; es un cielo fecundado de esperanza y futuro, es un aviso de no estropear nuestras pasadas vivencias y tomar de ellas lo mejor, así logrando tu ascenso al cielo de la dicha y fecundando a quien te rodeé de eterna divinidad.

Es un día especial que comparto contigo, que aunque no me mires y no sientas mis emociones, sepas que te estoy entregando de obsequio todo el cariño recolectado en el mundo en solo una burbuja monosílaba que dicta sentencia expiatoria a la tristeza y se fermenta en alegría eterna que lleva tus nombres y desea de corazón pronto volverte a ver.

Felicidades Mar, felicidades desde el fondo de mi ser.

20 de noviembre de 2016.

Héctor Eduardo.

Friday, October 28, 2016

El Último Segundo...

Han pasado muchos meses desde tu partida, muchos cambios han bañado mi mente, sin embargo tu mirar aún me tiene cautivo, aletargado en el tiempo, absorto en la eternidad del último segundo en que rocé la palma de tu mano y miré fijamente tus labios, intentando robarles ese beso que nunca les volví a entregar, con la arrepentida partida de tu sonrisa y reiterando mi deseo vano de que ese último segundo, se tradujera en una pausa eterna en nuestras vidas.

Cuántas cosas Mar, cuantas gotas de amor y convicción hemos devengado, tú; por la avenida de la felicidad, y yo en el llano de la soledad... Sin embargo, en tu felicidad me bautizo, en tu dicha yo respiro, diluyo la constipada neumonía de la tristeza y te venero cuanto igual o más que en la última mirada, mucho más aún, que en ese último suspiro.

Eres la mujer de las violetas, eres el ensayo de mi prosa y la rima de mi vida, la que siempre me sorprendió tras la puerta, la que siempre llevo en el velo de mis risas, en el furor de mis momentos de gloria y la bandera donde anuncio tu venida... Mar, me diste por obsequio en solo un mes, cien siglos de amor, cien vidas en eternidad y la promesa sigue vigente, que en algún punto donde me encuentre, por más que las gaviotas surquen los cielos y la brisa frote mi cara, que por más que el ocaso se asome por mi ventana anunciando que llega la noche, o los ciruelos retoñen y me entreguen sus frutos, por más vida me sobre y te sobre, y por más que ambos aparentemos, en algún punto y momento del día, todos los días, tengo un momento de ti, tengo un pensamiento para ti, me acuerdo de ti... Como diría Benedetti.

No he olvidado, olvidar olvidarte...

Héctor Eduardo.

Thursday, September 08, 2016

Casi te Besé

Anoche te soñé, en el  sueño platicamos un momento, discutimos, sonreímos, aclaramos cosas que nos causaban inquietudes, diferenciábamos la cercanía de tu mar y mi arena. Fue curioso, porque antes jamás habías  aparecido de una manera tan magnánima, tan absoluta, como tejiendo un imperio entorno a mis sentimientos, como una causalidad hecha de casualidad, como un ciclón devorando mis soledades.

Nos entretuvimos sentados en la cómoda de la sala, de un momento a otro estuvimos en un sofá, si, mi viejo  sofá, conversaste conmigo demostrando tu actual felicidad, denunciando que desde aquel ocho de enero, que mis ojos te perdieron, te  has convertido en la mujer que siempre quisiste ser, en la persona que tanto anhelas ser y que tu felicidad es copiosa, comparada solamente con la felicidad de mis labios por volverte a rosar.

Entonces entendí que no estuvimos ni cerca de amarnos por igual, que mi amor por ti se desborda de madrugada y en las mañanas como ésta, en la que te escribo, me vuelvo de ti a enamorar, solo basta un recuerdo, una sonrisa divisada en mis memorias para ahogarme en el manto de tu amor, en la espesura de tus facciones de  princesa, y en automático comienzan mis sentimientos a fluir, a emanar como agua de manantial, como una fuente que no agota su néctar, y el cáliz que lo envuelve y conserva, es el recipiente de tu grandeza.

Eres grande Mar, muy grande, tan enorme que en los confines de mi cerebro, de día, se esfuerza por no recordarte, por no agobiarse con los tentáculos de nuestro pasado, pero de noche, hago  sabotaje de todas mis nobles  intenciones,  me hundo  en el naufragio de mis pensamientos estando inconsciente, y entonces como en esta velada, te sueño...

Estando por concluir dicha charla, te pusiste de pie, mientras con tus esculturales manos tomabas las mías, sin soltarme me dijiste "ahora vuelvo", no  quería  que te fueras, intuí que la razón de tu partida es la salida del sol, mi marcha del mundo de los sueños; solo atiné a acercar mis labios a los tuyos y te quise besar, cuando para sorpresa mía, yo mismo desvié el beso,  rosando la comisura de tus labios, probando solo un poco  de ese par de labios que tanto amo, y que me producen  nostalgia y melancolía, cuando entonces te dije "anda, todo estará bien"...

Desde el despertar  todo marcha tranquilo, todo en su lugar, los canes en su alboroto matinal, los loros como siempre conviviendo en su mango, en espera de sus pequeños loritos que ya están próximos a llegar, y los felinos durmiendo como siempre en el  tejado... Todo está bien, excepto que no me despedí bien de ti, no te retuve en mis manos, no me aferré a la miel de tu amor y casi te besé otra vez... Una y otra vez.

Héctor.

Monday, August 08, 2016

Verte Sonreír.

Netamente un aroma angelical... Esa es la fragancia que tengo guardada en el paladar después de degustarte en aquella noche, en aquella alocada excitación... Parecen que los días se han tornado años, como un crepúsculo sin fin, sin avance, sin que sigan las manecillas del reloj su curso natural, estancadas en la ruina de tu partida, en la colosal quimera de saberte y no saberte... De olvidarte a marchas forzadas, de recordarte como talento natural, como acto reflejo en cada respirar.

Sé que eres feliz sin mí, lo sé y yo debería de ser feliz por tu dicha, sin embargo, agonizo de caer en la cuenta que ya no tienes un segundo siquiera en tu corazón para pensar en mis recuerdos vetustos, en mis lánguidas sonrisas que alguna vez te hicieron sonreír... En la parcela de ilusiones que románticamente me forjé en un santiamén contigo y que hoy me percato, fueron solo humo... De pensar que en esta vida no tuvimos la coincidencia de coincidir en este cariño y que solamente me resta de propina  sonreír, esperando la espera que no llega y no concluye, esperando el alba para que en su ocaso se extinga mi nostalgia y esta melancolía se desvanezca... Volviendo a verte sonreír.

Héctor.

Friday, July 29, 2016

Soliloquio.

¿Qué hay de mi si no la vuelvo a ver? ¿Dónde quedará ella en medio de mi soledad? ¿Cuántas letras más derramaré en pos de una sola oración inspirada en una noche, de unas horas y un infinito para poder olvidar?

Derramaré vino y alcohol, construiré muros y en ese me excluiré de esta realidad sin su sonrisa de acuarela, sin sus ojos de princesa, sin sus labios de odisea, sin sus palabras sabias y sus delineadas  formas de ninfa y hada.

Y seguiré esperándola, aunque no deba, y seguro estaré con una reserva de su amor, un poco de su incontable amor que me regaló para guardar en mi cava, en mi almacén de momentos lindos, de momentos felices... Esperando que un día vuelva a mi, para poderla amar, sin importar la distancia, ni el tiempo ni el olvido... Encontré en ella mi alma gemela, sin embargo, ella se siguió en busca de un mejor amor... Yo solo tengo amor para dar, y se me ha derramado una vez más.

Héctor

Thursday, July 28, 2016

Somnoliencia...

Con sueño y deseo de recibirte, de darte una bienvenida a mis noches, de reinaugurar el templo sagrado de tu alma, de cosechar el fruto divino que entregas cuando amas, de beber de tus mañanas para mantenerme en conserva, para endulzar un sombrío panorama y para despejar con nubes el cielo a plena madrugada.

A veces caígo en somnoliencia, como en este momento... Entre abro y cierro los ojos y no te he vuelto a ver.

Héctor.

Tuesday, July 26, 2016

Recaída...

A veces se retoman vícios que se creían olvidados, que se percibían ya dejados en el exilio de nuestras posibilidades... Hoy suscribo, bajo esta verborragea de líneas pensadas en ti, a la mejor de las adicciones, al mejor de los malos hábitos, que siempre es y será pensarte totalmente a plenitud. Degustarte como el aperitivo por excelencia que soslaya en la felicidad, palparte como una guirnalda, como una ofrenda, tan cadenciosa y perfecta, tan musa y poética, como una utopía, como un edén en mi sinfonía llamada vida.

De los recuerdos que me tienen atado al vício de tus recuerdos, es aquel que te comprende enterita, desde la vez primera en que te vi, hasta culminar con aquel beso en la mejilla que te di, esa línea de tiempo que yerme mi sangre, y de agonía crónica para poder sobrevivir con el espectro de tu ausencia, con la vilesa de haber registrado el sabor de tu piel, de cada textura de tu cuello, de cada poro de tu alma, de tu pecho, de tener grabado en mi mente el registro vocal de tu timbre de voz y sacarlo para probar pequeños bocados en mis tiempos de veda; todo un curso de supervivencia avanzado, con tu estrella como faro y mi ayuno como señuelo de tus recuerdos.

A veces, se retoman vícios que se creían olvidados; y hoy he recaído en pensarte Mar, pensarte en tu lejanía y en tu océano, donde no te diviso más...

Héctor

Thursday, July 14, 2016

El Ciruelo.

Pasan las lunas, pasan los otoños en pleno verano; el Jardín de los helechos en el patio se ha entelarañado, extraña no haberte conocido para poder extrañarte, tan frondosa y clárida, a ella a ti, las dos como una sola, como una fotosíntesis en la mañana fija, con la luz solar brillando como una luna opaca.

Las esporas de las llanuras marchitan al ciruelo que no quiere dar mas de su fruto, solo su savia estéril que no provoca más que nostalgias y alguna que otra irritación; el cielo no compadece al ciruelo, el cielo no cesa su calor inmenso en las faldas del viejo y vetusto árbol, como oda de tu historia, como leyenda que cuenta el mito de tus realidades, de tus lejanas travesías por los parajes de mis labios, por las sendas de tus pechos... Como una Venus, como una Andromeda!

Visto lo que calza mi madriguera, rebusco un libro que instruya mi vida hueca, y socavo al tiempo, al reloj, que es un puño seco, que para bien o para mal, ya es muy tarde para alcanzar la mañana de tus atardeceres... Infinita en mis pensamientos, huyendo de ti y de mis líneas, de ti por medio de una poesía, de mi, por medio de una tarde que invento alguna excusa para no sentarme y para solo escribir en mi mente, sin pulsar las letras en el monitor.

Y el ciruelo se deshoja, el ciruelo tiene manchas de debilidad, de triste dolor y de vivir en una noche que no tiene final. El ciruelo se ha cubierto de un manto de ti, con su corazón tirado en ese rincón, pero negándose a morir, esperando su riego y las palabras de aliento, conservando el lugar en donde te pueda encontrar, con su soledad y tu cercanía, con su eterna tiniebla y tu luminosa existencia.

Y no te preocupes mi Ciruelo, como me dijo ella alguna vez... Todo estará bien.

Héctor.

Wednesday, July 06, 2016

El Paño de tu Nombre.

No sé si lees esto; la verdad es que casi no escribo ya, poco a poco va diluyendo esa pena que existía y se aferraba a mi garganta, poco a poco se va menguando y se va retrayendo hasta convertirse en brisa, en entumecimiento, en adormecimiento del cuerpo... Del alma.

He renovado mis bríos en la vida, sin embargo, en algún momento del día y en la noche, pienso en ti, vienes a mi mente y generas inestabilidad emocional; viéndolo desde la óptica correcta, estoy perfilando de manera errónea la situación, porque por más que pase el tiempo yo jamás te olvidaré, sin embargo, no percibo esa gana que mata y condena al corazón.

Tengo telarañas en mi mente, tengo polvo de tus recuerdos en mi piel, y sigo rayando el paño del espejo con tus nombres, sin embargo no me traiciona la vista y sigues sin aparecer...

Hector.

Tuesday, July 05, 2016

Sin Tanto Espacio.

Donde quiera que vayas, yo estaré contigo, 
al principio, al final o a mitad del camino, 
yo estaré como sabes esperando ese día,
que la vida nos ponga frente a frente de nuevo 
se que no puedo detenerte, cada quien es dueño de si.

Y donde quiera que vaya yo te llevo conmigo,
y se suele decir queremos buenos amigos,
mira que la vida suele dar muchas vueltas,
y a veces lo que tenemos no le damos valor,
y dejaré las puertas abiertas y toda posibilidad 

Y vuela si quieres volar, desde arriba puedes mirar mejor,
no tardarás mucho en bajar y del suelo no pasarás,
no hay tanto espacio como se ve,
no hay tanto cielo como se ve.

FdV

Tuesday, June 21, 2016

Muero Pensando en Ti.

Me haces falta...  Con cuanta lejanía veo pasar la raya infinita del horizonte, como lejano y tiránico resulta creer que ha pasado medio año desde aquel veintidos de diciembre... Han pasado  muchas cosas, han dejado de suceder otras más, pero siempre consigo recordarte en los momentos más inesperados... Incluso cuando duermo y cuando me he muerto, muero pensando en ti.

Héctor.

Wednesday, June 15, 2016

Algún Día.

Y solo te pienso, nada más... Apareces fulminante en mis momentos de mayor concentración, como bruma en alta mar, como banco de niebla que ahoga mi ecuanimidad... Siempre te pienso, oh, cuánto te pienso.

Fueron escasas las palabras que cruzamos, pero en esa palabras nos dijimos el universo entero, nos miramos por entero y nos extrañamos, aunque sea en momentos pequeños. No negarás que me recuerdas en algún momento, no negaré que me gustaría no recordarte para recordar que antes de ti ya existía; no negaremos ambos, que en la cercanía o en la distancia siempre fuimos muy unidos, que solo nos fuimos por caminos equivocados, desviamos el rumbo y terminamos iniciados en la distancia y en el olvido.

Algún día volveremos a sabernos, quizás, algún día cruzaremos alguna mirada por el bulevar o en la avenida; algún día escucharás de nuevo mi voz pronunciando tu nombre, o algún adjetivo que con tanto cariño y amor te enuncié, algún día volveremos a sentir un roce accidental de nuestras manos y una cercanía de nuestras almas, tan pegadas que te harán tambalear y te plantearás la idea infinita del tiempo perdido sin nosotros dos... Algún día, algún día... O quizás nunca, o quizás siempre.

Héctor.

Tuesday, June 07, 2016

¡Gracias!

Gracias por haber leído alguna vez alguno de mis escritos, por haber consentido a tu corazón con alguna de mis palabras rebuscadas. Gracias por ser la inspiración que rima a poesía y que enciende mi voz en lejana melancolía, por ser el cause que lleva mi río de calmas y por ser la pausa en la laguna de mis emociones. Gracias Mar, por permitirme sincerarme como nunca antes lo había hecho, y sobre todo, por soportar cada una de mis incesantes y pícaras palabras, por consolidar la palabra alegría y por cuantificar mil sonrisas, en una sola de tus muecas cuando reías.

Gracias por permitirme una eternidad a tu lado, por concebir que un segundo contigo, sea un año, por prestarme un desayuno de tus manías y por reubicar con claridad de dónde vengo y a dónde voy... Gracias por ser la solución cuántica de mis ecuaciones, por ser la bandera que guía mi corazón, por estar cuando no estuviste y por no estar, cuando siempre estuviste. Gracias por ser el más hermoso recuerdo que tengo presente y por permitir al pasado siempre ser una pieza de mi futuro metafísico, en donde te palpo, te abrazo y aun te hablo... aunque no nos hablemos mas.

Gracias por romper mis esquemas, por ser la precursora de la vida posterior a tus huellas, por editar y exhibir la mejor edición de mis cualidades y por mantenerte vigente en mis latidos y en mis idilios, por ser la sonrisa que esbozo al cielo y el viento que roza mi rostro a campo abierto, por ser la música que escucho dentro de tus oídos y por ser la sensatez de mis imprudencias, la envidia de mi nobleza y por sobretodo, por existir en el mundo, en el mismo mundo que compartimos y en el que ambos nos ubicamos, aunque no estemos lado a lado, aunque estemos a millas de distancia, a corazones olvidados... No escribo más, solo medito el pensar y en el pensamiento te recito, gracias de verdad.

Como dijo Benedetti "Te espero cuando miremos al cielo de noche: tú allá, y yo aquí".

Héctor.

Thursday, June 02, 2016

Decisiones...

No escribiré un lloriqueo mas, solo aguardaré sentado en el sofá, a que alguna palabra tuya emane en la forma que no tiene forma, como un cubismo o un barroco que no se aprecia, solo se jacta de serlo...

¡Me pediste que no insistiera y así lo haré, así lo haré, maldita fortuna! Pero así tendré que hacerle y vivir para morir, vivir para ti y tus recuerdos y tus efímeras palabras... Aun recuerdo como ayer tu modulación de voz, aun no olvido la curva menguada de tu nariz, aun no rebobino del todo la cinta y comienzo de nuevo aquel veintidós, aun no te olvido... Aun no has aparecido.

Las decisiones que uno elige son las que debemos seguir; sensato de aquel que apela al instinto y no piensa tanto las cosas, así como pensaste en la distancia que  elegiste, así como te autoconvenciste y me conminaste a no insistir, a no acelerar la inercia de esta caída libre.

Las decisiones que uno elige... Y en todas esas decisiones no olvidaste olvidar olvidarme.

Héctor.

Thursday, May 26, 2016

Ya Pasaron los Meses...

Y me dejaste con la marea de sensaciones en el acantilado de todo este vacío. Todo un holocausto de emociones, saberte para perderte, reconocerte de nueva cuenta solo para que me dijeras adiós, sin importar un poco lo que uno es como persona, lo que uno siente y lo que uno se plantea de vida, de sueños y expectativas.

Me siento como un ladrón de sueños, como un malhechor que tiene como pecado amarte tanto, y solo agacho la mirada mientras tu te vas ¿Por qué me insistes en no insistir? ¿Por qué me atrapas en sentir de nuevo tu indiferencia, la hiel que demuestras a este, tu siervo, que solo se vanagloria a si mismo de haber probado de tu miel, y haber caído sucumbido en tu adicción.

Esto no puede ser, vuelvo a la etapa de la negación, vuelvo a la carga de sofocarme en la avalancha del escenario de tu olvido ¿Con qué libertad me lanzas a los leones? ¿Cómo has podido olvidarme de facto, cuando tú antes me pediste que nunca te olvidara y no lo he hecho y no lo haré?

Fue agridulce saber de ti, fue placentero cruzar caracteres, cruzar ápices binarios entre tus deseos y mis temores, entre mi fantasía que viste y calza tu nombre y el miedo y rechazo que lleva mis formas y mis pasos... Estoy dispuesto a esperar la nada, a esperar el infinito de tu tiempo, la calamidad de mi sordera y cegada hambruna de ti, de tus palabras y tus abrazos. Luego de aguantar tantas distancias, puedo soportar otra más de tus distantes aclaraciones, puedo dejar de insistir en no insistir, puedo dejar de cuestionarme lo que no me había cuestionado... Y lo que quieras contra lo que yo quiera, no lo quiere nadie, solo quien no ha querido... Y yo he querido mucho, pero sé que en algún momento, todo pasará... Y sin embargo, ya pasaron los meses, pero no pasas tú.

Héctor.

Friday, May 20, 2016

Solo te Pienso.

No encuentro qué decir, con el telón de esta tragicómica obra de ficción, me he quedado sin manuscritos que relaten mis iliadíticas idealísticas historias... Mejor me guardo la última sílaba de mi acervo de líneas para pescar alguna palabra de tu diccionario, en donde me he pasado de largo cada definición que conjure tu nombre, tus ojos y tus labios.

Cuando nos besamos en exceso, sin parar, faltaron los besos y sobraron las ideas, sobraron los estigmas y la intensidad que arrebata y asusta, sobro cerebro, pensamos de mas! y hasta el día y momento en que escribo esta carcomida línea, no hemos procesado y dejado de pensar, sería mejor solo amar, sin pensar tanto; en lo planeado, en lo olvidado, en lo que cierne la ilusión y ensalza la esperanza... en tus besos, con esta diarrea de palabras y una verborrea de conceptos, con anemia de acciones e inanición de esos mismos besos.

No te pienso cuando puedo, por lo general, la mayor parte del día me sostengo pensando en tus días o en tus noches, en tu compañía en el seno de mis emociones; en el cuadrante de mis distancias, pero siempre condenado a amarte aunque hayas olvidado que debías olvidar olvidarme... Solo te pienso sin parar.

Y siempre te pienso Mar y siempre anhelo un día de estos o de aquellos, poder vivir tu regreso.

Héctor.


Tuesday, May 17, 2016

Cartas.

No alcanzo a distinguir el horizonte, se ha nublado desde que te marchaste, se ha vuelto confuso y con poca línea visual. Debe ser por la falta de alcance que tiene mi mirada, no que va, no es la mirada, no es el rango visual o los efectos de mi cada vez más avanzada edad, es simplemente por la falta de tu claridad, por la presencia que hoy en día es ausencia; por tu emotiva carta de despedida, inconclusa, tan magnifica, tan elocuente y perfecta, porque al quedar sesgada del total de sus líneas, me has dado píe a que yo la concluya, a que le termine las oraciones restantes y que ensaye sus posibles finales; en verso o en rima, en soneto o en forma de cuento, de mil formas y en ninguna quizás, como tenga mi estado de ánimo, en los momentos de dicha y en los momentos de extrañarte más.

Esa carta es mi pasaporte a la dicha, es mi horizonte con claridad, es mi brújula que me guía en esta veda de tus palabras, en este canal que solo recorre un sentido y que me deja afónico de tanto gritar tu nombre Mar, de tanto pronunciarte como un acontecimiento lejano, como un milagro que me sucedió solo una vez, como una sola oportunidad divina de cruzar las puertas del cielo y encontrar tu semblante y tu deslumbrante sonrisa dándome la bienvenida. Esa carta es sinónimo de tu ternura y mi audacia, de tu cariño y mi ingenio, de tu entera filantropía con mi corazón y las veces que te dije que eres mi amor, es porque el recurso del amar está en mi, todo en mi y para ti... Solo que mis cartas no llegan a tus ojos y mis líneas se extravían en el mar de nebulosas horas en el tiempo... Mis cartas, mis escritos se pierden en la naturaleza de su existencia, pero mi amor, mi devoción por ti por tu persona, por quien eres y por todo lo que has representado desde aquel noviembre venti cuatro en que te conocí, no se nubla, no se borra; podrán haber muchos horizontes y  nubarrones, pero este sentimiento de amor y tristeza, de devoción y eternidad, no se nublará nunca, aunque pasen otros cien días más.

Héctor

Monday, May 16, 2016

Aunque no nos podamos ver.

Puedo pasar por semanas o décadas enteras, sin que mantengas rastro de mi existir, la última vez tardamos treinta y tres años sin vernos, bueno, treinta y tres para mi, tan solo diecinueve tuyos... El tiempo que he hilado sin parar en tratar de encontrarle fin a los puntitos que brillan en el cielo por la noche, intentando contar cada surco de cielo oscuro, plateado con la bóveda pálida de estrellas, y su luna menguada destilando llanto con solo unos cuantos pellizcos de melancolía y tristeza.

Intento contar más estrellas y no logro enfocar mi vista en ellas, solo concibo recordar el sofocón en mi vida cuando nuestro primer beso, el morder apasionadamente tus labios, cayendo en el deseo, cayendo en lo prohibido que es dictado por quienes no se han besado, por quienes no han degustado la exquisita delicia de tu aliento, empalagándome para toda una vida, convirtiendo mis ansias locas de  ti, en un celibato de emociones en donde la única presencia en mi vida, será tu ausencia, tu espacio, sin ti... No sé qué hacer después de que te conocí, no sé si volverás o yo iré, no tengo tanta imaginación, y mucho menos tanta fe, pero me guardo la ilusión, para acercarme a tu paraíso, de eso estoy seguro.

Despacio y sin apuro, con calma sazono en mi mente tu desnudez, tu playa entera, tu mar, mi Mar, tus caderas y su oleaje ajetreado, tus pechos y su agitado respirar, tus besos y mis besos, tus manos en mi cuello, y cada palabra que de aquella noche guardo para sacarla y entregártela como ofrenda, como tributo en agradecimiento por haberme concedido el honor y el placer de amarte tanto, de tanto que te amo, aunque no te pueda ver... Aunque no me puedas ver.

Héctor.