Wednesday, April 27, 2016

Solo un Tiempo...

A veces me pregunto, si es que aun te acuerdas de mi; hay veces en que pienso que ha sido tan lejano lo nuestro, o lo no nuestro, que parece ser obra de un guión de ficción, algo que nunca pudo pasar, ni en el más mínimo acorde de los hechos que vivimos juntos, cada quien en su mundo, pero juntos.

Me dijiste tantas cosas, la gran mayoría de esas palabras, fueron miel que encendieron mis sentidos, que encendió mi corazón; me confiaste tus gustos, tus molestias, tus inquietudes y tus anhelos; en alguna ocasión te presumí la garnacha que comería, y tu reviraste arguyendo que esa no era tu comida preferida... Nos dijimos tantas cosas, lo de veinte años en tan solo treinta días; trasladamos la primavera sumergidos en medio del invierno y subimos la temperatura de tus manos con el frotar de la mías, como un ligero tallo, como un ligero roce... Como rozaste el alma mía.

Y de pronto llegó la noche, en la tiniebla espesa de no saberte más, con la burda esperanza de esperar a que te decidas a buscarme o ya entrado en resignación, plante la semilla de desaire que a todos nos da lo que nos ha quitado... Para mantener las fuerzas o aprovisionar fe, en raciones razonables, me notificaste que este distanciamiento sería solo un tiempo, y es en este tiempo que me he dado cuenta que es para siempre, no es un siempre por un tiempo, es un tiempo que es por siempre, en donde no te olvidaré... Aunque pasen días y días enteros sin que escriba mis líneas, ten seguro que no te olvido, solo guardo mis letras y palabras de ti, para sobrevivir a esta veda en que amo tanto a quien algún día me pudo amar.

Héctor.

Friday, April 22, 2016

Como Botoncitos...

Y cuando se quita sus lentes de botella, sus ojos son chiquititos, como un par de puntitos, como botoncitos que apenas se miran... Así te describieron, así te detallaron, como si yo no conociera el contorno tan hermoso de tus ojos, como si yo no hubiera perdido la razón ante tan bella y profunda mirada, como si no sucumbiera en los estragos de la agradable visión que recuerdo que profesaste, como si te tuviera aun en mi, como si me encontrara aun en ti...

Te quisieron pintar en mi mente, como si fueras acuarela, como si el borde que define tus formas fuera en pleno desconocimiento del mapa que guía cada cuadrante de tu cara, es tan arcaico creer que no te tengo grabada en el corazón, casi tan obsceno como considerar que a tan solo cuatro meses desde nuestra noche, yo hubiera perdido cada detalle de ti, cada rincón de tu intimidad, cada surco de tu anatomía, cada sazón de tu humedad.

Y es tan implícito que te ame tanto, aun en este tiempo fuera, que llevamos guardado, que el mismo amor que se eleva al cielo y genera llovizna en mi corazón, ha germinado en un jardín de girasoles de tu cabello, vistiendo tu cuerpo de mis caricias, y pintando retratos de tu pelo enramado en las rosas de la pasión que por ti siento en aumento, creyendo en tu regreso, labrando la epifanía que describe tu nombre y se embelesa en mis recuerdos que dibujan tu cara, que dibujan tus ojos, que aun brillan sin tus anteojos de botella, que me hacen recordar tu mar, que me hacen recordarte tanto Mar... Y me vuelvo marinero de tu costa y te conviertes en faro de mi proa, con aguas tranquilas, con futuros entrelazados, sin nosotros, con los dos, presentes en nuestras ausencias, pero siempre considerando a tus ojos, como la antesala y la puerta de mi amor.

Héctor.

Tuesday, April 19, 2016

Han Pasado Tantas Cosas.

Han pasado tantas cosas... Mis ojos se han secado, mi cabello he recortado en varias ocasiones, mi acento se ha vuelto mas pausado, los lugares por donde camino se han sumergido en nostalgia, las cosas que he vivido, como pensarte de madrugada, o el acordarme de ti en el almuerzo o en la cena, o las sonrisas y carcajadas que obsequio a un buen chiste o una buena broma... las palabras que te he escrito de devoción y ternura, de alabanza y tanto recuerdo, si, han pasado tantas cosas, menos tú.

Muchas veces te presentí, supe que algún día pasaría por alguien como tú, que te conocería y para siempre te amaría; siempre comprendí que no mucho duraría, siempre que pasan tantas cosas en tan poco tiempo, se vuelve todo tan 'intenso' y tan repentino, como un resfriado, como un mal del alma. He sido muy intenso en la vida, tú has sido un faro que ha iluminado la noche en que vivía, me has dado esperanza, de haberte encontrado una vez, creyendo que podré encontrarte otra vez y otra vez, siempre que te busque y siempre que te espere, siempre que te recuerde y siempre que te sueñe... Siempre te sé, siempre investigo en mi alma cada paso que das, cada escena que vives, cada momento de tu grandeza, cada decisión que tomas; en todas te sé, porque el alma, el corazón y la fe se entienden y se hablan por otra frecuencia, en otro canal de comunicación, en donde solo se conectan las emociones más intensas, las sensaciones de cariño y alegrías enteras... El verdadero amor.

En algunas mañanas me ha sucedido, que me siento a quererte escribir, que me pongo a un 'envío' de conectar un mensaje directo contigo, o que me detengo en la orilla del vértigo de presionar el último dígito de tu número de localización, pero siempre me detengo, siempre me colapso antes de contactarte, siempre me ofusco de anticipar tu respuesta, predispuesto a no saber y seguir en la miseria de tu ausencia, resfriado de no verte y por supuesto, de no escuchar tus palabras que tanto te caracterizan y te hacen tan única, una en un millón, sin duplicado, como te he dicho antes, como tú no han nacido dos mujeres... Y entonces borro el mensaje, o cancelo la llamada, y me pongo de pie, abandono el sofá y hago de la nada una distracción para simular que no te recuerdo, para asociarme al olvido como un traidor, aun cuando tanto me esfuerzo por olvidarte, que es por ello mismo que no te olvido.

Han pasado tantas cosas... Pero en mi tristeza, no has pasado tú.

Héctor.

Tuesday, April 12, 2016

No hay Tanta Distancia.

No hay tanta distancia como se ve, no existen tantas barreras como parecen; si algunas fuimos amigos, antes incluso de que te amara y te llorara, entonces sigamos siendo amigos, aunque los kilómetros nos separen y la desdicha inunde nuestra alma. Porque contigo, aun siendo mi amiga, detallaría cada alegría de la vida, haría un lienzo del cielo que respiras, un poema de la hebra del cabello que resbala de tu frente a tus mejillas y del rosa de ellos,  haría la acuarela en que diario pintaría.

No existe tanto complejo como parece, no existe un espacio sin tu ser; si en cada respiro que emito, se me escapa un gramo de alma buscando tu sitio, y regresa siempre sin hallar nido. Porque cada pensamiento, cada sentimiento y cada vez que te recuerdo, en cada una de las mañanas, me viene a la mente tu fragancia, y revivo nuestra noche de amor; la noche en que me enamoré, la noche en que te extravié, la noche en que dejamos nuestra amistad, y la cambiamos por esta desazón, por esta desilusión...

No debemos temer, no debemos dejarnos para después, no debemos permitirnos olvido, si con las noches sin tu sonrisa es el más grande castigo, y aun así resisto sin ti, sin tus recuerdos, sin mi en cada uno de tus momentos; sin nada más que un sorbo de tus labios que llevo en la mochila, que llevo en mi bolsillo dentro de mi gabardina, pensando que tanto frío, es hielo de extrañarte, es la tristeza de no olvidarte, es la hiel de estas líneas que tanto resaltan tu esencia que tanto me cautiva, que tanto expresan tus ojos de poesía, que aun rozan tu piel... Aunque yo ya no tenga en mi vida nada de bien.

Héctor

Friday, April 08, 2016

Hablar Entre Dientes.

Me gustaba verla hablar entre dientes, como mascullando ideas de amor que danzan en su cabeza... Era divertido charlar con ella, era lo más bello de la vida, era romper en jirones la monotonía de la vida y encontrar el mejor de los motivos, para ver escapar las horas, cual si fueran unos cuantos grumos, unos cuantos segundos.

Cuando ella hablaba para si misma, cuando ella habla para ella misma, era, es un espectáculo de primer mundo, un concierto que aun tengo fotografiado en mis ojos, es la opoteosis que me da el nirvana de sentimiento; es laurel que corona triunfal mi jornada en la vida... Verla hablando, en el soliloquio de sus desenfrenos, de sus ideas irreverentes, era estar presenciando una obra de teatro, con telón y bambalinas de sus actos, era la sucursal del cielo en esa oficina, era saber que la tenía a unos metros, y casualmente rozar su mano y su rodilla.

En sus discursos, en sus regaños, en sus anécdotas, en sus desahogos, verla completita, como una obra de Neruda, como un Cuadro de Van Gogh, empapada en palabras, salpicando amor, ilusionando a la ilusión, y haciéndome amarla, como hasta hoy, no la puedo dejar de amar... Y la amo más.

Verla hablar entre dientes, resultó ser la experiencia mas grande que jamás haya tenido, fue haberla amado y odiado por ser tan lejanamente cercana, por tener la felicidad de lo incierto en su presencia, por beber hasta la saciedad la miel que me daba su vida, improvisando con nuestras rutinas, ahogándome en el matiz de sus ojos que me hipnotizan, como Mar, como horizonte, como mi velo, como mi pasado, como sentimiento encallado... Como una embajada de sus instantes en mis recuerdos, como enamorarme de sus palabras vertidas al viento, como enamorarme de treinta días que la disfruté por entero, y entonces arrojarme al vacío de sus palabras que aun no olvido... Y me decretan que sigue extraviada, que sigue perdida.

Héctor.

Thursday, April 07, 2016

Bésame.

Si se puede, me quejaré de este dolor de espalda en este escrito; lleva ahí atorado, como pinchando la columna desde hace algunas semanas, creo que es el artero resultado de tanto tensar al espíritu para que no abandone mi cuerpo y se vaya al vacío, buscando un rastro de ti, buscando ver la posibilidad de al menos una vez más dibujar tu cara, y volver a saborear tus jugosos labios, besar tus exquisitos labios que fueron el vino que embriagó por siempre toda mi vida.

Bésame mucho, ese es el grito de mi cuerpo, que pide a feroces alaridos una dosis de tus besos, unas gotas de la miel de tus labios, que le calmen este dolor que no le permite moverse por completo. Si, bésame mucho, bésame tanto que nuestros labios se partan de tan encumbrada batalla, de tan titánico duelo de pasión y lujuria, de carne y deseo, de amor y sentimiento. Bésame más, como aquella vez, no, no como aquella vez, mucho más aun, bésame hasta que el cielo se caiga a pedazos, como cuando la luna asoma su nariz en el tintineo de las estrellas, en la curva de su menguante, que es igualito a tu perfil, a tus estrellas que estelan tus iluminados y bien formados ojos... Bésame, cual si fuera una taza de café o un poco de té.

Un beso como aquellos, curan cualquier padecimiento, un beso de sabor chocolate, con retoques de tu sazón, es el fomento que alivia la hinchazón de mi corazón; un beso en ayunas, o después de la merienda, entre comidas y sin beber, y con solo tus labios para probar, es ese, el exquisito manjar, como uvas que pienso aderezar, como recuerdos que pienso siempre recordar, como la esperanza de volverte a besar, que pienso en mis manos, en mis labios y en mi ilusión siempre recordar... Bésame en cielo con lluvia, bésame en aquellos lejanos años, bésame como nadie me ha besado, y te beso Mar, como nunca a nadie besaré, aun sin tus besos en mi costado... Así te amo!

Héctor.

Wednesday, April 06, 2016

La Tarea y Esas Cosas...

Mejor hubiera elegido yo, así la últimas palabras que hubiéramos cruzado los dos, serían algo más de amor y menos casual, algo más espiritual, algo más osado y de mayor fuerza, como un verso no rimado o la proesa de una promesa escrita en una de mis prosas... Valientes líneas, un disparo a nuestra propia sien, toda una osadía retirarte del escenario, recitando esas líneas de desencanto, de distancia y quizás mucha tristeza, pero que siempre se debieron seguir.

Mientras tanto, seguiremos en medio de la tarea y esas cosas, seguiremos haciendo lo que se debe hacer, con la fuerza renovada y con la piel ya más entumida, descarapelada; olvidando el sabor de nuestros labios, retirando el volumen de tu voz y mis rítmicos suspiros al suspirar, contemplando tu rostro como un lejano recuerdo, como un nubloso pasaje que solo duró algunos días, pero que me marcó por dentro y para siempre, como siglos enteros, siendo apenas segundos, en donde hubo de todo y de todo nos faltó, en donde vivimos lo que no alcanzamos a vivir, y gozamos lo que jamás pudimos gozar, en una dimensión finita, pero sin principio ni final, en donde yo era el artista y en el lienzo dibujé tu leyenda, y tu nombre bordado en seda y papel crepé, ante los actos que nos marcaron y terminaron en aplauso de tan emotivo drama.

Persisto en la cuesta que lleva el olvido de tus rasgos, el deteriorar cada detalle que te hacen tan especial, tan única, una en un millón, y solo me da la asfixia por las bocanadas de aire que dejé cuando tu nombre en mil besos que te di, susurré... Siempre te pienso, siempre te extraño, háblame algún día, no importa cuándo, no importa que las cosas vayan mal, no importa si las cosas van muy bien, yo siempre querré hablar contigo, aun en el silencio del viento que no ulula, aun en el recuerdo de invocar mis palabras y mis consejos, siempre querré conversar con tu hermosa enciclopedia de virtudes y errores, porque soy exactamente eso, por que soy ese a quien tu pudieras llegar a amar...

Héctor.

P. D. Había puesto en mi pecho, un pequeño letrero que rezaba "Cerrado por demolición", y aquí me tienes, pintando las paredes y abriendo las ventanas, por si decides volver.


Friday, April 01, 2016

Los Fríos de Abril.

Ya  dejamos lejano a diciembre, y se ha adentrado la parte central de este año, han pasado muchos meses, muchas historias te he contado y no se siquiera si las has leído o ya me has olvidado...  He escrito hasta sangrar la mano, he callado hasta irritar mi garganta de tanto que tengo por hablar, compartir e ilustrarte... Han sido solo unos meses, pero en medio de este frío de abril, han sido como cien años, como muchas historias embotelladas al mar, como muchas cuencas no visitadas, como un horizonte marcando nuestro rumbo entre los dos... Lejos, muy lejos uno del otro, muy lejano tu amor de mi amor.

Cada que escribo pensando en ti, Mar, tengo un extenso repertorio de ideas, de cuentos, de invenciones y verbo a granel, en abundancia y consumible; a veces me da por pensar, aunque salga muy mal herido, y dejo de sentir cuando solo pienso en ti, cuando solo siento entumidos los dedos, de tanto frío; frío proveniente del alma, frío que escalda al corazón, que nos entumece los dedos y que hace invierno a pesar de este abril.

Mis días están contados, estoy por terminar este ciclo aquí, en esta cortina de plástico, en esta quimera llamada trabajo, en este monótono agonizar, viviendo en el fondo, atrapado en este sótano, sin tener nada, más que el recuerdo de tu ayer, más que la aurora de tus cabellos, otroras cafés, más que el diluvio de tus besos de aquella noche, que parece que fue ayer.

No fue un acto de desconfianza, este frío no fue producido por culpa de la desconfianza, no, este frío es la calamidad surgida de mis penas, de pensarte y amarte como te amo, de añorar conocer un poco más la obra de tu teatro, de tener el boleto en mano a la función de tus encantos y perder la entrada justo al borde de tus peldaños. Este frío que es intermitente, pero arrecia más por las mañanas, es la ventisca que me sacude y me inunda de tus recuerdos, es el fruto que aun vive en la rama del ciruelo, es el augurio de seguir viviendo a base de tus recuerdos, es recordar que he olvidado la tonalidad de tus silencios y que tus ojos ya no reflejan a escondidas lo mucho que ya me estabas queriendo, pero que lo guardabas para ti solita...

Me quedo con este abril, con esta tristeza que llevo de bandera, con esta miseria que se antoja es mi estrella, pero con la tranquila convicción de que tu vida vaya en bien y felicidad, que mi lejanía sea el recuerdo de tu compromiso contigo misma por ser feliz, porque si yo no estoy en ti, es porque sin mi seguramente eres mucho más feliz que nunca más, pero si dejas la dicha y el encanto, entonces entro yo, para recordarte la sustancia de la felicidad, y el ejercicio diario de enamorarte y procurarte más, para que puedas amar y consigas mantener tu felicidad... Mientras tanto, me resoplo las manos, y calmo un poco más este frío sin ti, este frío de abril.

Héctor