Todo cambió por completo.
No entiendo cómo no dejo de pensarte, de soñarte, de ilusionarme. Y heme aquí, reencontrando vicios que consideraba superados, hábitos que solo nos asfixian el corazón, porque son la consecuencia de lo que es inalcanzable, de lo que es para nunca, todo por un pre juicio o encontrarnos en el momento y lugar no adecuados.
¿Dime cómo le hago para volver a ser el mismo que era antes del martes, antes de ti? Si en cada instante que preciso, te veo y te vislumbro, si logré sobrevivir sin ti tantos años, y a tan solo unos segundos, minutos de tu ausencia siento que muero de pena, de dolor que tengo que disimular. ¿Cómo te supero en mi vida? Si eres el sueño más grande que se puede aspirar, la chispa que da la vida y la luz que allana mis sentidos...
Y mientras tanto, escribo y escribo, para mitigar cada segundo de tu obsesiva presencia en mi pecho y drenar aunque sea a un mundo alterno lo que hoy siento por ti:
Una Carta del Corazón
Hola ¿Cómo estás?, yo, apenas sobrevivo a la época post M (la inicial de tu nombre)... Y me carcomo mecánicamente por la idiota falta de previsión a ti, pues confesándolo entre nos, yo sabía que te encontraría, solo que no tuve la paciencia de esperarte. Cumplo mi palabra, aun con el corazón desgarrado, de mantener una distancia de ti, aunque sufriré en silencio por verte a lo lejos sonreír, distante de ti; más debo confesar que no he pasado prueba más difícil en mi vida, que ésta.
Seamos francos, esa noche algo cambió para los dos, nos transformamos, nos quitamos máscaras, hicimos el amor con palabras, recorrí tu nombre por completo una y otra vez con caricias, gozamos de la genuina pasión de dos seres que se atraen, y contamos con cada segundo, minuto a minuto el uno para el otro; un campo de batalla donde resulté perdedor, porque yo te conocí el corazón, conocí a la verdadera y auténtica M., y me enamoró, y me cautivó, y me surcó, como una tabla en medio del océano, como oxígeno a mi asfixiada vida... Un terremoto a la ya desvencijada existencia mía.
Sacudiste mi inerte inspiración, y sé que también removí sentimientos en ti, pues a palabras tuyas "Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad" y me confesaste emociones, sentimientos y realidades, y siendo sinceros, no estabas fuera de tus cabales, así como yo no estuve dentro de los míos.
Lamentaré que me pidas algo tan difícil, como ausentar mi nombre de tus hermosos labios, ahuyentar el sonido de tu voz en mis oídos, perderme la luz de tus ojos, reflejando a los míos... Y no quiero que sea así, quisiera luchar por esta utopía que te conjuga en mi corazón, que por más que neguemos con palabras, ambos sabemos que no fue solo un concierto de besos y caricias, hubo conexión con sentido, enamoramiento mutuo, química con desenfreno y deseo con mesura, como la mesura de quien se sabe con un futuro, aunque no fueran más de dos horas que nos aguardaran. Y me desespero!, y grito y me ausento, porque desde ti, ya no soy, porque me siento sin sangre y a la vez la siento fluir por vez primera en lustros, por el vacío que hay en el espacio que ocupaba mi corazón que hoy late de nuevo, y muere con tu ausencia...
Siempre que me veas pasar, seré un ser carente de ilusiones, de sueños, de un futuro... De ti.
Cambio todo lo que soy y lo que tengo, mi pasado y mi presente, mis historias y mis acciones, mis carencias y mis desilusiones, mis alegrías y mis versos, por tí... Siempre estaré para ti, porque ya rompiste esquemas en mi vida, yo espero, algún día, romper los esquemas y moldes de la tuya...
Quien se redescubrió, gracias a ti.
Héctor Eduardo
P. D. Si me notas, perdida la mirada, es que ahora, te miro con el alma... No tengas miedo de marcar la diferencia!
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